Shinzo Abe espera una gran victoria en las elecciones al Senado

Abe ofreció 3.000 millones de dólares para apoyar a las mujeres (foto gobierno de Japón)

Triunfo le daría carta blanca para impulsar su política económica


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Las elecciones del domingo afianzarían el poder de Abe (foto gobierno de Japón)

El partido del primer ministro japonés, el conservador Shinzo Abe, espera conseguir una sonada victoria en las elecciones al Senado que se celebran mañana en Japón, lo que consolidaría su poder político y daría carta blanca a sus agresivas medidas económicas.

Todas las encuestas publicadas por los medios nipones otorgan una amplia ventaja al gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD), que tomaría el control de la Cámara Alta, ahora en manos de la oposición y de la que se renuevan la mitad de sus 242 escaños.

El Senado japonés celebra elecciones parciales cada tres años, en las que se eligen a 121 miembros por un período de seis años.

La victoria permitiría al partido de Abe, que arrasó en las elecciones generales del pasado diciembre, controlar las dos Cámaras del Parlamento, junto a su socio de Gobierno, el budista conservador Nuevo Komeito.

La coalición liderada por el primer ministro nipón necesita hacerse con 63 asientos en estas elecciones para asegurar una mayoría en el Senado, ya que actualmente cuenta con 59 escaños conseguidos en los comicios precedentes de 2010.

Actualmente ninguna formación domina esta Cámara en mayoría, aunque el Partido Democrático (PD) y varias formaciones opositoras tienen suficientes escaños para coordinarse y bloquear iniciativas del Gobierno.

Estas elecciones podrían acabar con lo que los japoneses llaman “parlamento trenzado”, en el que ningún partido cuenta con el control de las dos cámaras, algo que causa una cierta parálisis legislativa en la de por sí inestable política de Japón, país que ha tenido siete primeros ministros desde 2006.

Hasta ahora, aunque la coalición conservadora tiene mayoría absoluta en la más poderosa Cámara Baja, el no controlar el Senado le complica la aprobación directa de muchas de las medidas que trata de impulsar.

Además de otorgar más estabilidad y poder al actual primer ministro conservador, los comicios de este domingo se toman como un termómetro para evaluar el apoyo de los japoneses a las agresivas políticas de estímulo que Abe está llevando a cabo para revitalizar la aletargada economía nipona.

En este sentido, el Gobierno japonés ha puesto en marcha un gigantesco programa de gasto público y de flexibilización monetaria que se pretende acompañar con una serie de reformas estructurales aún por determinar.

Además, del resultado de estas elecciones depende el inicio de un proceso de revisión de la constitución pacifista de Japón que permita redefinir el papel de Ejército así como el futuro de la energía nuclear, que ahora el país se replantea tras el parón inicial motivado por el accidente de Fukushima de 2011.

Los partidos de la oposición han afrontado la campaña, en la que el PLD no ha bajado del 30 por ciento de intención de voto, como un simple intento de reducir la mayoría del partido gobernante y así impedir que lleve a cabo su agenda más nacionalista y su reforma de la Constitución. (EFE)


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