Nélida Tanaka: “Su hijo agredió…”, “su hijo destrozó…”, ¿Cómo tratar a un “niño problema?

Psicóloga Nélida Tanaka

Cuánto más intentaban reprimir su conducta agresiva, más se estimulaba su enojo. Escuche a su hijo, sus razones y circunstancias, dice la psicóloga Tanaka.


Por Nélida Tanaka*

“Su hijo agredió a un compañero de curso y lo ha herido”, “su hijo destrozó el florero del aula”, su hijo hizo llorar a una niña”. Era la enésima vez que le llamaban del colegio y la madre ya estaba harta, desesperada de escuchar las quejas que la profesora le presentaba. “Si en casa es tan bueno, me ayuda siempre en todo!, ¡no puedo creer que mi hijo sea así en el colegio!”, decía acongojada. Había tratado de todo, al principio con charlas explicándole que no debe utilizar la violencia, despues con reprimendas, luego con amenazas de quitarle los juguetes en caso de que provocara un nuevo problema, ahora ya está tan cansada y enojada que la mano se le va primero para darle unas bofetadas.

Hablando con el niño, lo que impresionó es que dijo: “yo quiero la libertad”. Al escuchar la razón de ese deseo, poco a poco empezó a hablar que en su casa todo es : “No vas a …, no vas a …, no vas a …”, en fin, todo es prohibición, por lo que no puede hacer nada.

“Me da miedo, si no hago caso me pegan”, habló con los ojos cargados de lágrimas.
Aquí vemos cómo se desató un ciclo vicioso. Cuánto más énfasis se ponía en reprimir y controlar a la fuerza estas conductas agresiva, más se estimulaba su expresión, perpetuando esta tendencia negativa.

Si su hijo presenta actitudes violentas ya sea en la casa como en el colegio:
-Escuche la razón y las circunstancias bajo las cuales ocurrió el problema. La mayoría de las veces, si prestamos oído a lo ocurrido, vemos que hubo cierta razón que justifica el sentimiento bajo el cual el niño optó por una acción violenta.
-Ponga toda su atención y no interrumpa en la mitad. Es importante que él se sienta escuchado hasta el final. Ser cortado en medio de su explicación crea aún más descontento y frustración, instigándolo a reaccionar en forma agresiva.
-Exprese su comprensión con respecto a los sentimientos, pero no a la acción. El ser humano se tranquiliza al saber que ha sido comprendido, para esto tiene que tener la oportunidad de expresar lo que siente francamente. Es recién entonces que él mismo reconocerá su falta si no se le acosa. Después es más fácil decirle que controle sus acciones, que no las explote en conductas agresivas.
-Converse con él sobre qué otras alternativas podría tomar en caso de que esté enojado. Es imposible evitar momentos de frustración y descontento, por lo que lo importante es ver qué otras acciones se pueden tomar. 

Otro punto crucial es apoyar las ideas e iniciativas que nacen de su hijo, éstas son las que más podrán ponerse en acción. Una mayor autoestima promueve y un mayor desarrollo emocional estimula. Verá como la comprension y la libertad para elegir acciones abrirán caminos sanos y creativos en sus hijos.

Estos consejos probaron ser un santo remedio. Después de que la madre y los profesores cambiaron de actitud hacia el niño, no pasó mucho tiempo para que él consiguiera tranquilizarse dejando de ser un “niño problema” en su colegio.

 *Psicóloga clínica, contacte con ella llamando al 090-2245-4021, o por correo electrónico: consultas@hotmail.co.jp


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