Debbie Reynolds, de estrella de musicales a madre de la princesa Leia

Fue actriz principal del clásico filme "Singin' in the Rain"

David Villafranca / EFE

El destino guardaba un último y trágico giro para cerrar 2016. Un día después de la muerte de Carrie Fisher, la princesa Leia de “Star Wars”, su madre y la también actriz Debbie Reynolds, conocida por musicales como “Singin’ in the Rain” (1952), falleció el miércoles en Los Ángeles a los 84 años.

Reynolds fue hospitalizada de emergencia a la una de la tarde tras sufrir un derrame cerebral en la casa en Beverly Hills de su hijo Todd Fisher, quien confirmó a los medios estadounidenses la noticia de su fallecimiento horas después.

“Ella quería estar con Carrie”, dijo Todd Fisher a Variety.

Madre de la carismática Carrie Fisher, que falleció con 60 años el martes tras haber sufrido un ataque al corazón días antes, Debbie Reynolds sobresalió en los años 50 y 60 como una radiante intérprete, sobre todo de películas musicales, y fue también muy conocida por su turbulenta vida personal y su tremenda mala suerte en las relaciones sentimentales.

Nacida como Mary Frances Reynolds el 1 de abril de 1932 en El Paso (EE.UU.), la posteriormente artista conocida como Debbie Reynolds llamó la atención de los cazatalentos al ganar como adolescente un concurso de belleza en la ciudad californiana de Burbank.

Rubia, de ojos azules y rostro dulce y muy expresivo, Reynolds se estrenó en el cine de la mano del estudio Warner Bros. con la cinta “The Daughter of Rosie O’Grady” (1950), aunque fue su futura asociación con Metro-Goldwyn Mayer (MGM) la que le haría un hueco en el estrellato de Hollywood.

Ese mismo año participó en el musical “Three Litle Words”, que protagonizó Fred Astaire, pero su suerte cambiaría por completo cuando dos años después Stanley Donen y Gene Kelly la ficharon como actriz principal de uno de los musicales más famosos de la historia, “Singin’ in the Rain”.

Junto al propio Kelly y Donald O’Connor, Reynolds compuso el triángulo protagonista de una vitalista película sobre los inicios del cine sonoro y cuyos deslumbrantes números de baile, como “Singin’ in the Rain”, “Make ‘Em Laugh” y “Good Morning”, pasarían de inmediato a formar parte del canon del género.

Reynolds aprovechó el viento favorable en aquellos años y dejó su huella en otras cintas como “The Tender Trap” (1955), junto a Frank Sinatra; “The Catered Affair (1956); el wéstern “How The West Was Won” (1962); o “The Unsinkable Molly Brown” (1964), por la cual fue nominada al Óscar a la mejor actriz.

En los años siguientes trabajó en musicales de Broadway como “Irene” (1973), en el que debutó su hija Carrie Fisher, y en Las Vegas, donde llegaría a poseer un casino en un negocio que no le fue nada bien.

Sin embargo, nunca dejaría de tener un pie en Hollywood, como demuestran sus créditos en las películas “Mother” (1996), “In & Out” (1997) o “Behind the Candelabra” (2013), su último papel.

Pero si por algo fue conocida Reynolds, aparte de por su talento, fue por su vida privada. En 1955 se casó con el cantante Eddie Fisher, padre de sus hijos Carrie y Todd, pero su matrimonio se iría al traste cuando éste le fue infiel en 1959 con Elizabeth Taylor, lo que provocó un enorme escándalo mediático en la época.

Debbie Reynolds se casaría por segunda vez en 1960 con el empresario de la industria zapatera Harry Karl, de quien se separó tras descubrir en 1973 que había dilapidado toda su fortuna en el juego e inversiones ruinosas.

Su tercer y último marido fue Richard Hamlett, con quien estuvo unida de 1984 a 1996.

Por otro lado, la relación entre Debbie Reynolds y Carrie Fisher pasó por muchos altibajos, en parte por los problemas mentales y de adicciones que tenía la intérprete de “Star Wars” pero también por la ajetreada vida de estrella de Reynolds durante la infancia de su hija.

“Ser mi hija fue difícil para Carrie porque en la escuela el profesor la llamaba Debbie. Pero supongo que no estaba tan mal porque ahora yo soy la madre de la princesa Leia en cualquier sitio al que voy”, dijo Reynolds, en tono irónico, en 2011 en una entrevista conjunta con su hija en el programa de Oprah Winfrey.

Carrie Fisher, que durante años no dirigió palabra a su madre, explicó en esa misma charla que su relación fue “volátil” y que hubo un tiempo de joven en el que “quería su propia vida” y “no ser la hija de Debbie Reynolds”.

Con el paso del tiempo se reconciliaron y esa experiencia tuvo su reflejo artístico. Así, la novela de Fisher “Postcards from the Edge”, que luego sería una película protagonizada por Meryl Streep y Shirley MacLaine, retrató en parte los vaivenes con su madre.

De la misma forma, Reynolds protagonizó el filme “These Old Brads”, con guión de Fisher, y ambas fueron el objeto de estudio del documental “Bright Lights” (2016).

Ganadora del Premio Humanitario Jean Hersholt de la Academia de Hollywood, la artista también destacó a lo largo de su vida por su labor como coleccionista de objetos relacionados con el séptimo arte.

A lo largo de los años subastó algunos de sus objetos más preciados como el famoso vestido con el que Marilyn Monroe engatusó a medio mundo en “The Seven Year Itch” (1955), otro vestido usado por Judy Garland en “The Wizard of Oz” (1939) y uno de los característicos bombines de Charles Chaplin.

 


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