El impuesto a los alimentos bajará al 1%, pero no en los restaurantes

Restaurante japonés (International Press IA)

La propuesta del gobierno japonés de reducir temporalmente al 1% el impuesto al consumo aplicado a los alimentos ha sido recibida con interés por los consumidores, ya que permitiría aliviar el gasto de los hogares en medio del aumento del costo de vida. Sin embargo, algunos especialistas del sector gastronómico advierten que la medida también podría generar efectos no deseados para los restaurantes, especialmente para los negocios pequeños y familiares.

La reducción, prevista por un período de dos años a partir de abril del próximo año, se aplicaría a los alimentos vendidos en supermercados, tiendas de conveniencia, así como a los productos para llevar y los servicios de entrega a domicilio. En cambio, las comidas consumidas dentro de los establecimientos continuarían sujetas a la tasa general del 10%.


Esta diferencia ampliaría la brecha entre el consumo dentro y fuera de los restaurantes. Según analistas del sector, muchos consumidores podrían optar por comprar más alimentos preparados en supermercados o recurrir con mayor frecuencia a las comidas para llevar, atraídos por los precios más bajos.

El consultor especializado en gestión de restaurantes, Ryoji Narita, considera que este cambio podría traducirse en una reducción del flujo de clientes hacia los establecimientos de comida. A su juicio, los negocios más vulnerables serían los pequeños restaurantes independientes, que ya enfrentan dificultades debido al aumento de los costos operativos.

A ello se suma la posibilidad de que la demanda de alimentos para consumo doméstico aumente, ejerciendo presión sobre los precios de los ingredientes. En ese escenario, los restaurantes podrían enfrentar mayores costos de abastecimiento al mismo tiempo que disminuyen sus ingresos por ventas.


Aunque algunos establecimientos podrían intentar compensar la situación fortaleciendo sus servicios de comida para llevar o entrega a domicilio, esta alternativa tampoco está exenta de desafíos. Los costos de los envases continúan elevados y las comisiones cobradas por las plataformas de reparto representan una carga importante para muchos negocios.

Otro aspecto señalado por los especialistas es el posible cambio de hábitos de consumo. Si durante los dos años de vigencia de la reducción fiscal una parte de los consumidores se acostumbra a cocinar más en casa o a comprar comida preparada en supermercados, no existe garantía de que esos clientes regresen a los restaurantes cuando el impuesto vuelva a su nivel anterior.

La industria gastronómica japonesa continúa recuperándose de los efectos que dejó la pandemia, un período en el que muchos establecimientos sufrieron una fuerte disminución de clientes. Por ello, algunos representantes del sector consideran necesario evaluar cuidadosamente el impacto que una medida de este tipo podría tener sobre los negocios de restauración.


Mientras el debate continúa, el desafío para las autoridades será encontrar un equilibrio entre el apoyo al poder adquisitivo de los consumidores y la sostenibilidad de un sector que forma parte esencial de la economía local y de la vida cotidiana en Japón. (International Press)


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