El 15 de junio fue día de pago para los pensionistas en Japón y ha significado el primer cobro del año fiscal 2026. Los retirados de este país reciben sus prestaciones cada dos meses y según el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar cerca el 19% de ellos, es decir 3.053.974 de personas reciben una pensión combinada con la pensión nacional inferior a 100.000 yenes mensuales, unos 625 dólares al cambio actual.
Según el informe del ministerio, esta cifra sitúa a casi una quinta parte de los beneficiarios del sistema por debajo de la media estimada para cubrir el coste de vida básico en el país. El análisis estadístico revela una profunda disparidad en la distribución de fondos, lo que obliga a las familias a buscar ingresos alternativos para subsistir durante la vejez.
Los datos muestran que en el extremo más dramático hay 43.399 de los jubilados en Japón que reciben al mes un promedio menor a 10.000 yenes, otr0s 35.397 cobran entre 20.000 y 30.000 yenes y que 578.950 personas reciben de 70.000 a 80.000 mensuales.
DESFASE CON EL GASTO REAL
Pero en general, la preocupación principal radica en el desfase existente entre las pensiones y los gastos reales. Los datos de la Oficina de Estadísticas del Ministerio de Asuntos Internos indican que un hogar promedio de dos personas mayores de 65 años sin empleo requiere aproximadamente 260.000 yenes mensuales, mientras que una persona soltera necesita cerca de 150.000 yenes.
El informe del ministerio precisa que sólo 94.667 personas reciben en promedio una pensión entre 260.000 y 270.000 yenes mensuales.
Dado que el monto máximo de la pensión nacional básica se sitúa en los 70.608 yenes mensuales, aquellos ciudadanos que no cuentan con un fondo corporativo complementario se ven incapacitados para afrontar de manera autónoma sus necesidades básicas cotidianas.
LA BRECHA DE GÉNERO
El sistema previsional japonés se divide principalmente en la pensión nacional (kokumin nenkin) y la pensión de bienestar o corporativa (kosei nenkin), la cual varía según los ingresos percibidos durante la vida laboral activa. Como se puede constatar en los datos estadísticos oficiales adjuntos los promedios de distribución actuales muestran una marcada diferencia tanto por tipo de prestación como por género:
Asignaciones mensuales promedio (en yenes)
| Beneficiarios | Pensión de Bienestar (Kosei Nenkin) | Pensión Nacional (Kokumin Nenkin) |
| Total general | 150.289 yenes | 59.310 yenes |
| Hombres | 169.967 yenes | 61.595 yenes |
| Mujeres | 111.413 yenes | 57.582 yenes |
Hay una diferencia de casi 58.000 yenes en la modalidad Kosei Nenkin que perjudica directamente a las mujeres. La tendencia histórica de este sector a dejar el empleo tras el matrimonio para asumir el rol de amas de casa reduce su tiempo de cotización y disminuye drásticamente el dinero recibido al jubilarse.
MAXIMIZAR LA JUBILACION
Ante este escenario, los expertos financieros recomiendan aplicar medidas correctivas de manera temprana durante la edad laboral activa para incrementar el capital de retiro:
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Aumento de ingresos anuales (nenshuu): Mejorar las cualificaciones laborales o cambiar a empleos con mejores condiciones eleva directamente la base de cotización futura.
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Finalizar con la dependencia familiar (fuyou): Salir del estatus de dependiente del cónyuge para cotizar de manera individual permite recibir ambas coberturas de forma íntegra.
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Prolongación de la vida laboral: Continuar trabajando y aportando al fondo después de la edad de jubilación obligatoria (teinen taishoku) incrementa sustancialmente la bonificación final.
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Uso de inversión privada: Complementar los fondos estatales mediante el uso de herramientas fiscales preferenciales como el nuevo sistema de inversión libre de impuestos NISA o los planes privados iDeCo.
(RI/AG/IP/)
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