Senador japonés propone exigir seguro médico privado a extranjeros

El legislador conservador Haruo Kitamura hace controvertida propuesta contra los extranjeros residentes.

El legislador Haruo Kitamura, miembro de la Cámara de Consejeros por el Partido Conservador de Japón y abogado que salía regularmente en la TV, propuso formalmente durante una sesión del Comité de Supervisión Administrativa celebrada el lunes que se excluya a los residentes extranjeros del sistema de Seguro Nacional de Salud y se les obligue a contratar pólizas de seguro médico privado.

La iniciativa, sustentada por Kitamura en presuntos usos inadecuados del sistema público y en el acceso gratuito a costosos tratamientos de fertilidad por parte de extranjeros beneficiarios de programas de asistencia social, fue rechazada por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (MHLW), organismo que defendió los principios de solidaridad social de la cobertura universal de salud del país.


CUESTIONA TRATAMIENTO DE FERTILIDAD GRATUITO

Durante su intervención parlamentaria, Kitamura citó el contenido del blog de un médico especialista en fertilidad para señalar que los beneficiarios de la asistencia social del Estado poseen una tasa de pago de cero yenes en sus costos médicos, lo que tras la inclusión de estos procedimientos en la cobertura regular les permite acceder a la fertilización in vitro de manera totalmente gratuita.

Según el parlamentario, existe una tendencia detectada entre los ciudadanos extranjeros jóvenes que reciben dicha ayuda gubernamental de omitir las etapas iniciales de la terapia de sincronización o la inseminación artificial, solicitando directamente la fertilización in vitro, un procedimiento originalmente de alto costo económico.


Tras consultar directamente con el facultativo mencionado, el legislador afirmó que este perfil de usuarios corresponde principalmente a personas de nacionalidad china, seguidas en menor medida por ciudadanos de origen surcoreano y de Sri Lanka.

Kitamura argumentó que, para la gran mayoría de los ciudadanos japoneses, el camino hacia la concepción es un proceso largo y severo tanto en el ámbito físico como en el mental y financiero.

Detalló que una fertilización in vitro cuesta en total entre 300.000 y 700.000 yenes, de modo que incluso con el copago del 30% que estipula el seguro médico, la carga de bolsillo para una familia nipona oscila entre los 90.000 y 210.000 yenes.


Debido a estas altas tarifas, las parejas locales suelen agotar múltiples intentos de inseminación artificial antes de recurrir a la fecundación in vitro, por lo que el legislador sentenció que resulta inaceptable para los contribuyentes que ciertos extranjeros acudan inmediatamente a esta última opción bajo el amparo de la gratuidad asistencial.

Aunque el Ministerio de Salud estipula formalmente que este tratamiento avanzado solo procede cuando los métodos generales resultan ineficaces, Kitamura denunció ante la comisión que esta directriz no se está fiscalizando de manera estricta en los centros de salud.

DENUNCIAS DE IRREGULARIDADES

El miembro del Partido Conservador fundamentó además su propuesta de reforma estructural señalando otras irregularidades atribuidas a la población migrante, tales como el intercambio ilegal de tarjetas de seguro de salud entre distintos usuarios y una tasa de morosidad en el pago de las primas médicas considerablemente más alta en comparación con la de los ciudadanos japoneses.

Asimismo, sostuvo que existen reportes de ciudadanos chinos que adquieren visados de gestión empresarial con el presunto propósito ilícito de aprovecharse del Sistema de Beneficios de Gastos Médicos de Alto Costo, un mecanismo gubernamental diseñado para mitigar los gastos de tratamientos prolongados o de alta complejidad.

Por tales motivos, Kitamura concluyó que el problema raíz radica en la forma de posicionar a la población extranjera dentro de la matriz del seguro estatal, sugiriendo que la obligatoriedad de contratar pólizas médicas privadas para los residentes foráneos corregiría estas distorsiones de fondo.

RESPUESTA TÉCNICA MINISTERIAL

Frente a estas demandas, el director de la oficina del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, Masato Kumaki, ofreció un informe estadístico detallado para descartar que exista un uso desproporcionado del erario público por parte de la comunidad internacional.

Kumaki precisó que los ciudadanos extranjeros representan únicamente el 4,6% del total de los asegurados dentro del esquema del Seguro Nacional de Salud, consumiendo apenas el 1,5% del presupuesto general de gastos médicos del país.

De igual forma, el funcionario aclaró que el uso del Sistema de Beneficios de Gastos Médicos de Alto Costo por parte de este sector se sitúa en un marginal 1,3%, lo que contradice la tesis de un abuso masivo del sistema de protección social.

El representante de la cartera de Salud enfatizó que el sistema de salud de Japón se rige bajo los pilares doctrinarios de la solidaridad social y la asistencia mutua, lo que obliga al Estado a garantizar una cobertura médica equitativa e igualitaria a todos los residentes sin distinción de su nacionalidad.

Kumaki advirtió que aplicar un trato diferenciado o restrictivo que excluya a los extranjeros de la seguridad pública para forzarlos al mercado privado requiere de una evaluación extremadamente cautelosa y profunda.

En respuesta, el senador Kitamura replicó que el Seguro Nacional de Salud ha sido mantenido con el esfuerzo de generaciones de ciudadanos japoneses y criticó la complacencia burocrática del ministerio. (RI/AG/IP/)

 


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