El gobierno de Japón analiza la asignación de aproximadamente 500.000 millones de yenes, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares, provenientes de sus fondos de reserva con el objetivo de subsidiar las facturas de electricidad y gas de los hogares durante el próximo verano.
Según reveló una fuente gubernamental, esta medida de emergencia busca blindar la economía familiar frente a la volatilidad de los precios de la energía antes de que comience la temporada de mayor consumo en el archipiélago.
El despliegue de este presupuesto responde directamente al agravamiento de la crisis en Oriente Medio y al riesgo de un cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el suministro global de crudo.
Japón depende casi en su totalidad de las importaciones de combustibles fósiles, lo que expone sus tarifas de los servicios públicos a un aumento inmediato ante cualquier bloqueo logístico internacional. Por ello, el Ejecutivo prepara una asistencia por hogar significativamente mayor a la otorgada entre julio y septiembre del año pasado.
La primera ministra, Sanae Takaichi, instruyó formalmente a su agrupación, el Partido Liberal Democrático, y a su socio de la coalición gobernante, el Partido de la Innovación de Japón (Nippon Ishin no Kai), para diseñar un esquema de medidas de apoyo.
La consigna explícita de Takaichi es coordinar políticas fiscales que logren mantener las tarifas de electricidad y gas en niveles inferiores a los registrados durante el verano anterior.
Los calurosos meses de verano en el territorio nipón provocan un repunte drástico en la demanda energética debido al uso intensivo de sistemas de aire acondicionado. Como precedente, el año pasado, la intervención del Estado permitió reducir en 1.000 yenes el gasto medio mensual de los hogares en servicios básicos. (RI/AG/IP/)
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