El violento enfrentamiento geopolítico en Oriente Medio continúa estrangulando las arterias energéticas del planeta. A pesar de los intensos esfuerzos internacionales, más de 160 buques cisterna permanecen completamente inmovilizados en el interior del golfo Pérsico como consecuencia directa del recrudecimiento del conflicto militar entre Estados Unidos e Irán.
De acuerdo con los últimos análisis de la firma europea de inteligencia de mercado Kpler, la masiva flotilla de petroleros se encuentra atrapada en una parálisis logística sin precedentes, evidenciando el fracaso práctico de la denominada operación de rescate desplegada por las fuerzas navales estadounidenses para restaurar la libre navegación en la zona.
ESTRECHO DE ORMUZ: BLOQUEO SELECTIVO
Las estimaciones cuantitativas de Kpler revelan la magnitud del desastre comercial, indicando que aproximadamente 160 millones de barriles de crudo y productos refinados están bloqueados debido a la imposibilidad absoluta de transitar de manera segura a través del estratégico estrecho de Ormuz, el cuello de botella más vital para el suministro global de hidrocarburos.
El informe detalla que, si bien a mediados de marzo, inmediatamente después del estallido de las hostilidades, la cifra de navíos retenidos superaba las 200 unidades, el volumen de congestión sigue siendo crítico.
Esta ligera reducción se debió a que, desde principios de abril, el gobierno de Teherán comenzó a permitir de forma discrecional el tránsito exclusivo de embarcaciones pertenecientes a naciones aliadas o países amigos, una medida selectiva que excluye deliberadamente a las flotas vinculadas a Occidente.
RECORTE MASIVO DE LA PRODUCCIÓN
La prolongación del bloqueo ha forzado una reconfiguración drástica en las de por sí complejas políticas de extracción de los países productores de petróleo del Golfo, los cuales se han visto obligados a aplicar un severo recorte de producción ante la saturación de sus capacidades de almacenamiento terrestre.
El caso más alarmante se registra en Kuwait, donde las autoridades energéticas se vieron forzadas a implementar una reducción cercana al 80 por ciento de su bombeo habitual debido a la parálisis en sus terminales de exportación.
Analistas de Kpler y otras consultoras globales advierten que este colapso en el flujo marítimo amenaza con desatar una crisis de desabastecimiento global a mediano plazo, golpeando de manera directa a economías industriales altamente dependientes del crudo de Oriente Medio, como es el caso de Japón.
INEFICACIA DE LA DISUASIÓN MILITAR
Por otra parte, expertos en seguridad marítima explicaron que la estrategia militar de escolta estadounidense no ha logrado infundir la confianza necesaria en las firmas de seguros ni en las compañías navieras internacionales, las cuales prefieren mantener ancladas sus flotas antes que arriesgarse a sufrir ataques con drones o confiscaciones en aguas internacionales.
La persistencia de esta crisis subraya las limitaciones de la disuasión convencional frente a las tácticas de guerra asimétrica implementadas por las fuerzas iraníes en el estrecho. Esto deja al comercio energético global en una situación de vulnerabilidad extrema mientras diplomáticos de diversas potencias buscan desesperadamente una vía de negociación política que destrabe el tránsito marítimo antes de que el desabastecimiento golpee las estaciones de servicio de los países consumidores. (RI/International Press)
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