
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, declaró hoy que su nación nunca se rendirá, en medio de continuos enfrentamientos militares contra Israel y ataques de represalia hacia países del Golfo.
La declaración del mandatario iraní ocurre menos de un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera que su gobierno no negociaría a menos que Irán presente una «rendición incondicional».
Ante esta exigencia, Pezeshkian respondió tajantemente durante un discurso transmitido por la televisión estatal: «Estados Unidos se llevará a la tumba el sueño de que nosotros nos rindamos incondicionalmente».
Previamente, el 31 de enero, el mandatario iraní ya había emitido un fuerte discurso durante su visita en Teherán al mausoleo de Jomeini, el histórico líder de la Revolución Islámica de 1979.
Irán enfrenta esta crisis con un liderazgo de transición. Tras el asesinato del líder supremo, el ayatolá Jamenei, hace una semana, un consejo directivo de tres miembros tomó el poder real del país.
Este triunvirato de emergencia mantendrá el control absoluto del gobierno iraní y las decisiones de estado hasta que se designe oficialmente a un nuevo sucesor.
El consejo está compuesto por Pezeshkian, considerado relativamente moderado, junto al representante del poder judicial de línea dura, Mohseni Ejei, y el clérigo de alto rango, Arafi. (RI/AG/IP/)
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