El mercado automotriz japonés enfrenta un drástico encarecimiento. Los históricos vehículos de consumo popular están alcanzando precios exorbitantes, afectando severamente el bolsillo de miles de conductores en todo el país.
El emblemático modelo Corolla de Toyota es un claro ejemplo. En 2025, su precio mínimo alcanzó los 2.279.000 yenes, representando un impresionante aumento del 60 por ciento frente a 2015.
Por su parte, el popular modelo Note de Nissan sufrió un incremento aún más impactante. Su valor comercial se ha disparado un alarmante 70 por ciento durante la última década.
Este severo golpe económico para los consumidores responde a múltiples factores. La inflación generalizada ha incrementado drásticamente los costos de todas las piezas y componentes de fabricación en la industria.
Además, los fabricantes automotrices enfrentan enormes presiones técnicas. Deben incorporar obligatoriamente costosos sistemas de seguridad avanzada y cumplir con las nuevas y estrictas regulaciones sobre eficiencia de combustible.
Estas ineludibles exigencias tecnológicas y ambientales han transformado el mercado. Los automóviles que antes eran considerados económicos y accesibles para las masas, hoy se han convertido en productos sumamente costosos.
El Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones (Somusho) confirmó esta dura realidad. Sus estadísticas oficiales de precios minoristas revelan un panorama preocupante para el mercado automotor nacional.
Según estos contundentes datos, el precio de venta de los vehículos ligeros (kei jidosha) aumentó un 33 por ciento en 2025 comparado con los registros de hace 10 años.
Este histórico incremento en los vehículos compactos marca un triste y doloroso récord nacional, dificultando cada vez más el sueño de adquirir un automóvil nuevo para las familias japonesas. (RI/AG/IP/)
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