La Cámara de Diputados de México aprobó una histórica enmienda constitucional. Esta ley reducirá gradualmente la jornada laboral hasta llegar a 40 horas semanales para el año 2030.
Actualmente, los trabajadores mexicanos cumplen extensas jornadas de 48 horas semanales. Con esta nueva normativa, el país se unirá a Ecuador y Chile con las jornadas más cortas en Latinoamérica.
La restricción comenzará gradualmente desde enero de 2027. A partir de esa fecha, el límite máximo de horas de trabajo se reducirá en dos horas cada año hasta alcanzar la meta.
Esta ley impone un límite extremadamente riguroso para el tiempo extra. Solo se permitirán hasta 12 horas adicionales por semana, y en casos excepcionales, un tope máximo absoluto de 16 horas.
Las compañías que excedan estos nuevos límites enfrentarán sanciones económicas muy severas. La legislación obligará a los empleadores a pagar tres veces el salario correspondiente por cada hora que supere dicho tope.
Esta drástica reducción ha generado un enorme impacto entre las empresas japonesas. Muchas corporaciones niponas operan grandes plantas de manufactura en territorio mexicano para exportar ágilmente hacia Norteamérica.
El sector automotriz japonés será uno de los más afectados. Estas firmas líderes dependen profundamente de la competitividad salarial mexicana y de sus amplios turnos para mantener altos volúmenes.
Con la jornada de 40 horas y la estricta limitación del tiempo extra, estas fábricas japonesas enfrentan un grave dilema. Ahora deberán contratar a mucho más personal o acelerar la automatización.
Representantes del sector empresarial advierten que estas severas restricciones incrementarán dramáticamente los costos operativos. Esto podría amenazar peligrosamente la rentabilidad de las inversiones japonesas actuales en toda la región. (RI/AG/IP/)
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