
A partir de abril entrará en vigor una reforma clave del sistema de Zaishoku Rorei Nenkin (Pensión de vejez para personas que siguen trabajando), que regula el pago de pensiones a quienes siguen trabajando. El nuevo esquema amplía el límite de ingresos antes de aplicar recortes.
En Japón, donde el envejecimiento avanza aceleradamente, el empleo entre mayores se ha consolidado. Datos recientes indican que el 54,9% de las personas entre 65 y 69 años continúa trabajando, reflejando una participación laboral sostenida.
Ante esta realidad, el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar decidió revisar el sistema para no desalentar la actividad laboral. El objetivo es permitir que los adultos mayores mantengan ingresos sin ver reducida automáticamente su pensión contributiva.
El cambio central es el aumento del umbral mensual que determina la suspensión parcial o total del beneficio. El límite pasa de 510.000 yenes a 650.000 yenes, ampliando significativamente el margen para compatibilizar salario y pensión.
La reforma se aplica a personas de 60 años o más que trabajan mientras están afiliadas al sistema de kosei nenkin. El ajuste afecta únicamente la pensión contributiva de vejez, no la pensión básica, que seguirá pagándose íntegramente.
Hasta marzo de 2026, si el salario mensual y la pensión superaban 510.000 yenes, la mitad del excedente se descontaba del beneficio. Desde abril de 2026, ese cálculo se hará considerando el nuevo umbral de 650.000 yenes.
Por ejemplo, con un salario mensual equivalente a 460.000 yenes y una pensión contributiva de 100.000 yenes, el total asciende a 560.000 yenes. Bajo el esquema actual, el excedente generaba una reducción parcial del pago.
Con la nueva regla, esos mismos 560.000 yenes quedan por debajo del nuevo límite. En consecuencia, la persona podrá recibir íntegramente los 100.000 yenes de pensión, sin recorte alguno por compatibilizar ingresos laborales.
Según las tablas oficiales del Nihon Nenkin Kiko, quien percibe una pensión mensual de 100.000 yenes podrá ganar hasta aproximadamente 550.000 yenes sin sufrir reducciones, frente al tope previo cercano a 410.000 yenes.
El trasfondo de la reforma está vinculado al aumento de la esperanza de vida y de la vida saludable. En 2022, la esperanza de vida fue de 81,05 años para hombres y 87,09 para mujeres.
La esperanza de vida saludable alcanzó 72,57 años en hombres y 75,45 en mujeres. La brecha respecto a la longevidad total se ha reducido ligeramente desde 2010, lo que respalda políticas orientadas a prolongar la actividad laboral.
El gobierno busca así fortalecer la sostenibilidad del sistema y promover una sociedad donde trabajar más allá de los 60 no implique penalizaciones automáticas. La reforma abre espacio para planificar carreras más extensas con mayor estabilidad económica. (RI/AG/IP/)
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