Nissan Motor (Nissan Jidosha) anunció este jueves una pérdida neta estimada en 650.000 millones de yenes (4.250 millones de dólares) para el año fiscal que concluye en marzo, marcando su segundo periodo consecutivo sumida en números rojos financieros.
Pese a elevar su pronóstico de ventas a 11,9 billones de yenes (unos 77.800 millones de dólares), la automotriz enfrenta costos drásticos por una reorganización profunda. Esta estrategia busca recuperar la rentabilidad tras perder 670.900 millones de yenes el año pasado.
El plan de eficiencia incluye la reducción de sus plantas globales, pasando de 17 a solo 10 fábricas operativas. Además, Nissan confirmó el despido de 20.000 trabajadores en todo el mundo para el cierre del año fiscal 2027.
Entre abril y diciembre, la empresa reportó pérdidas operativas de 10.110 millones de yenes (66 millones de dólares). Este resultado negativo contrasta con las ganancias del año previo, impactado severamente por aranceles estadounidenses y ventas muy débiles en Japón.
El director ejecutivo (CEO), Ivan Espinosa, señaló que la reducción de personal avanza más rápido de lo previsto originalmente. Mientras tanto, las ventas globales cayeron un 5,8 por ciento, alcanzando apenas las 2,26 millones de unidades comercializadas recientemente.
Ante los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump, Nissan busca colaborar estrechamente con Honda Motor (Honda Giken Kogyo). Ambas compañías desarrollan proyectos conjuntos en Norteamérica para mitigar el difícil entorno comercial y encontrar beneficios mutuos estratégicos. (RI/AG/IP/)
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