
Bad Bunny redefinió la historia del Super Bowl LX ante 125 millones de espectadores. Vestido de blanco angelical, el artista puertorriqueño inició su espectáculo en el Levi’s Stadium con un grito contundente: «¡Qué rico es ser latino!».
El show fue una reivindicación cultural sin precedentes. Las pantallas gigantes mostraron «Súper Tazón» en español, mientras el «Conejo Malo» encendía a la multitud con éxitos globales como «Tití me preguntó» y «Yo perreo sola».
La noche brilló con invitados de lujo e inesperados. Lady Gaga sorprendió a todos bailando salsa en el tema «Baile inolvidable», demostrando su versatilidad junto al artista más escuchado del mundo en la plataforma Spotify.

El astro boricua Ricky Martin se unió a la fiesta interpretando «Lo que le pasó a Hawaii». Estrellas como Karol G y J Balvin también estuvieron presentes, reforzando el mensaje de unidad regional en el escenario.
Pero no todo fue celebración festiva. Bad Bunny aprovechó el escenario más grande del mundo para lanzar mensajes políticos. Durante «El apagón», denunció la crisis eléctrica de Puerto Rico subido a un poste de luz típico.
El artista homenajeó a las víctimas del huracán María y proyectó un mapa del continente sin fronteras. Al cerrar, redefinió el patriotismo gritando «God bless America», refiriéndose a toda la región y no solo a Estados Unidos.
La presentación totalmente en español molestó a los sectores conservadores. El presidente Donald Trump calificó el show en Truth Social como «uno de los peores», quejándose de que «nadie entiende ni una palabra» de lo que dice.
La tensión política ya estaba presente antes del medio tiempo. Días previos, Billie Joe Armstrong de Green Day, banda que actuó en la ceremonia inaugural, lanzó duras críticas contra la agencia migratoria ICE, marcando el tono desafiante. (RI/AG/International Press)
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