La falta de lluvias en la costa del Pacífico ha alcanzado niveles críticos en Japón. La sequía es tan severa que ha hecho resurgir un paisaje fantasma olvidado bajo el agua hace décadas. En la presa Miyagase de la prefectura de Kanagawa, el nivel del agua ha descendido drásticamente unos 30 metros. Esta bajada ha revelado las ruinas de un antiguo pueblo sumergido, mostró la cadena Fuji TV.
El fondo del lago, ahora agrietado y expuesto al sol, muestra puentes y viejas señales de tráfico. Son los restos de un asentamiento que fue desalojado hace casi 40 años. Los visitantes llegan atraídos por la curiosidad de ver carreteras antiguas que vuelven a la luz. Se distinguen claramente letreros de límite de velocidad de 30 km/h que permanecían ocultos.
La construcción de la presa comenzó en 1987, lo que obligó a la reubicación forzosa de 281 familias. Hoy, la memoria de sus hogares reaparece debido a una crisis climática inusual. La tasa de almacenamiento de agua ha caído al 41%, una cifra alarmante frente al 80% habitual. Las autoridades advierten que es el nivel invernal más bajo jamás registrado en la zona.
Mientras el pasado emerge en Kanagawa, el presente se seca peligrosamente en la capital. Tokio lleva 15 días consecutivos bajo alerta de sequía, sin lluvias importantes desde Año Nuevo.
LA SEQUÍA PROVOCA UNA «TOS MISTERIOSA»
Esta aridez extrema está provocando un aumento repentino de pacientes en las clínicas. Muchos ciudadanos acuden quejándose de una «tos misteriosa» y fuertes molestias nasales. Médicos consultados explicaron que se trata del síndrome de «nariz seca» o dry nose. La falta de humedad inflama las mucosas, causando dolor al respirar e insomnio.
Repartidores y trabajadores al aire libre también reportan ojos irritados por el aire seco. Para combatirlo, los médicos recomiendan hidratación constante y usar mascarillas con gasas húmedas al dormir. (RI/AG/IP/)
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