Una ocupación masiva y preocupante ha transformado por completo el paisaje de la isla deshabitada de Benten-jima, situada en el norte de Japón. Desde el pasado día 29, una inmensa manada de leones marinos de Steller, conocidos localmente como Todo, ha cubierto la superficie rocosa del lugar. Se estima que el grupo alcanza los 3.000 ejemplares, una cifra que marca un récord histórico para esta época del año según los registros locales.
La llegada de estos animales representa una amenaza directa para la economía regional. A estos mamíferos se les denomina frecuentemente la «pandilla del mar» debido a su comportamiento depredador hacia la industria pesquera. Los leones marinos no solo consumen peces en libertad, sino que destrozan las redes de los pescadores para devorar las capturas atrapadas, causando estragos en los equipos y en la producción.
El impacto financiero es severo y ya se cuantifica en cifras alarmantes. Según los datos del Gobierno de la Prefectura de Hokkaido, los daños a la industria pesquera provocados por estos animales durante el año fiscal 2024 se han disparado hasta alcanzar los 1.000 millones de yenes. Esta situación pone en riesgo la estabilidad de numerosas familias que dependen de la pesca para subsistir.
Los expertos señalan cambios en el comportamiento de la especie. Una de las causas principales es que los leones marinos han expandido su distribución hacia áreas marinas donde antes no solían congregarse en números tan elevados.
El problema se agrava por la dieta de estos gigantes. Se alimentan de especies de alto valor comercial, como el arenque y la caballa de Atka (Hokke). Al competir directamente por los mismos recursos que sustentan la economía de la zona, el conflicto entre la fauna salvaje y la actividad humana ha alcanzado un nivel crítico. (RI/AG/IP/)
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