
El debate sobre si conviene mojar el cepillo de dientes antes de usarlo divide tanto a usuarios como a profesionales de la salud bucodental. En redes sociales abundan comentarios de quienes defienden mojarlo para generar más espuma y de quienes prefieren mantenerlo seco para mejorar la limpieza. Pero, ¿qué dice la ciencia y la experiencia clínica?
Según la higienista dental Erika Gunji, del Daijingū Dental Clinic (prefectura de Chiba), humedecer el cepillo antes de aplicar la pasta puede reducir la eficacia del dentífrico. El agua diluye sus componentes activos, dificultando que actúen con toda su potencia. Además, el exceso de espuma genera una falsa sensación de limpieza: “El paciente cree haber cepillado toda la superficie, pero en realidad aumenta el riesgo de zonas mal higienizadas”, explica.
No obstante, la experta reconoce que desde el punto de vista higiénico es válido enjuagar el cepillo con agua si se percibe polvo o suciedad. En ese caso, recomienda agitarlo y escurrir bien el exceso de agua antes de aplicar la pasta.
OTROS ERRORES FRECUENTES CON EL CEPILLO
Nunca se debe aplicar agua hirviendo para devolver la forma a las cerdas deformadas, ya que eso deteriora el plástico y acorta la vida útil del cepillo. Tampoco es recomendable que los adultos utilicen cepillos infantiles, aunque sean más pequeños y parezcan más cómodos: el diseño de sus cerdas está adaptado a la fuerza y la anatomía de los niños, y su uso inadecuado puede dañar las encías.
En cuanto a la técnica, advierte que cepillarse con demasiada fuerza no mejora la limpieza y, por el contrario, puede desgastar esmalte y encías. La forma correcta consiste en sostener el cepillo como un lápiz, aplicar una presión suave y limpiar cada diente por separado con movimientos cortos y controlados.
La técnica recomendada por los profesionales:
– Cepillo seco o escurrido: aplicar el dentífrico sin mojar las cerdas.
– Distribución inicial: pasar el cepillo por todas las piezas para repartir la pasta.
– Limpieza por zonas: cepillar de manera ordenada, de los molares hacia adelante, en pequeños movimientos.
– Atención a espacios clave: dirigir las cerdas hacia los bordes de las encías y entre los dientes.
– Higiene del cepillo: tras el cepillado, enjuagarlo bajo el grifo con la ayuda del pulgar para eliminar restos, escurrirlo bien y dejarlo secar sin que toque otros cepillos.
De acuerdo con los especialistas, el cepillado eficaz depende más de la técnica que de la espuma. Un hábito correcto, sumado a revisiones periódicas con el dentista, es clave para prevenir caries y enfermedades periodontales. (RI/AG/IP/)
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