Dr. Ortega: 10 razones del exitoso modelo japonés contra el COVID-19 y algunos errores

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Entramos al sexto mes con la infección por SARS-CoV-2 y si bien en Asia, Europa y Norteamérica tanto el número de muertos e infectados han disminuido en el balance diario con “curvas epidemiológicas planas”, no podemos decir lo mismo de Sudamérica, donde Brasil y Perú continúan con cifras que develan un sistema de salud colapsado en Latinoamérica, y con aún un peor pronóstico debido a esta pandemia para los 220 millones de pobres proyectados por las NNUU .


En el mundo se siguen preguntando, Qué medidas tomó Japón para contener el coronavirus? y cómo logró cifras tan bajas en el número de muertos?. Cifras por debajo de 1.000 fallecidos, la más baja en el G7 y en la mayoría de países desarrollados.

La verdad es que nadie, ni los expertos, ni el mismo gobierno Japonés tiene la respuesta, o por lo menos una respuesta científica que explique el auto-proclamado “modelo japonés”.

Antes de intentar dar una explicación al supuesto éxito japonés es bueno señalar lo que no hizo el gobierno o demoró en hacer, y cuál fue el común denominador de los países del mundo durante esta pandemia:

1) Exámenes, se calcula que el número de test moleculares de PCR en Japón solo llegó al 0,2% de su población, el índice más bajo de los países desarrollados. Sin saber dónde estaban los infectados y cuántos habían, era imposible hacerles un seguimiento y aislar a los contactos.

2) Anticuerpos, no se hicieron test de anticuerpos de inmunoglobulinas IgM que determinan una infección activa al final de la primera semana y segunda semana de infección, ni test de anticuerpos de inmunoglobulinas IgG que evidencian la formación de una respuesta inmune al virus SARS-CoV-2 y que permite una sencilla y rápida determinación serológica de los pacientes infectados a partir de la segunda/tercera semana del contacto y exposición, y/o detección de aquellas personas asintomáticas que ya tienen inmunidad por una infección más antigua y ya sin capacidad de contagiar.

3) Restricciones, no se aplicaron ni se dieron órdenes que limitaran el movimiento de la población. Faltó la imagen de un líder gubernamental quien dirija y ofrezca seguridad a la población, pero sobre todo que escuche a los científicos y planteé alternativas con soluciones para todo un país.

4) Confinamiento, no se obligó a la población japonesa a quedarse en casa como sí lo hizo más de los dos tercios de la población mundial. Los expertos mundiales coincidieron que un coronavirus con proteínas tipo RNA en su membrana y espículas, requieren del huésped humano para multiplicarse, y si se les corta esta posibilidad el virus simplemente termina desapareciendo, como sucedió con el SARS y el MERS.

5) Trabajadores, se pidió a las empresas que dispongan el trabajo desde casa, pero no como un decreto supremo sino más bien como una sugerencia, lo que incrementaba el riesgo de los trabajadores a infectarse, ya que no existía una ley o dispositivo uniforme que regule el trabajo de todos.

6) Vuelos, el 31 de diciembre del 2019 ya se sabía del coronavirus en Wuhan, China, y que la epidemia avanzaba diariamente por Asia cobrando vidas por cientos al inicio y luego por miles, pero el gobierno tardó tres meses más en prohibir los vuelos internacionales con China y el resto del mundo, lo que hubiera evitado más contagios y salvar más vidas dentro del archipiélago Japonés.

7) Restaurantes y bares, no se cerraron y solo se limitó el horario de atención hasta las 20:00 horas. Cuando sabemos que los ambientes cerrados eran propicios para la rápida diseminación del virus.

8) Emergencia, el gobierno japonés también se demoró muchísimo en declarar el “estado de emergencia”, recién lo hizo el 7 de abril 2020, cuando ya la pandemia abarcaba a todos los continentes. Nuevamente, acciones rápidas podrían haber evitado la pérdida de más vidas humanas.

9) Crucero, a pesar de que en enero 2020 la epidemia avanzaba y tomaba la forma de una pandemia, las autoridades japonesas permitieron el 20 de enero la salida de un crucero desde el puerto de Yokohama hacia China (el foco de la pandemia) con múltiples paradas en el continente Asiático y en China. El resultado era obvio, tripulantes y viajeros infectados, pero lo peor fue que permitieron su regreso a Japón, llenándose de críticas por el mal manejo epidemiológico de los infectados dentro del barco, lo que causó la muerte de 13 personas y 712 infectados.

10) Prefecturas, se dejó que cada gobernante tome decisiones respecto a lo concerniente a su estado, lo que fue difícil en un inicio ya que nunca existió un consenso –vital en casos de pandemia– entre todos las prefecturas de Japón, aunque después hicieron lo posible por aunar esfuerzos. Pero ante la falta de un gobierno central que tomara decisiones respecto a la pandemia, es de aplaudir la responsabilidad asumida por los prefectos, y otros actores importantes durante esta pandemia, como el gremio médico, rectores de universidades, directores de escuelas, representantes de fábricas, la actividad laboral privada y del gremio productor entre otros, que basados en el sentido común siguieron las reglas impartidas y decidieron lo mejor para la población.

10 RAZONES CIENTÍFICAS DEL MODELO JAPONÉS

Dr. Raúl Ortega

El Covid-19 ya lleva un total de 7.085.894 infectados, con 405.170 muertes en 214 países del mundo según datos del Centro de Sistemas, Ciencia e Ingeniería de la Universidad John Hopkins.

La gravedad de enfermedad y la tasa de fatalidad del SARS-CoV-2 se ha comportado de diferente manera entre las diferentes regiones geográficas, siendo más severa en Europa y EEUU que en Asia.

Así, la epidemia se inicio en China y rápidamente abarcó a los países de Asia con una mortalidad que en conjunto llegaba a 3.000 hacia finales de febrero, pero la pandemia a fines de marzo ya comprometía a toda Europa con cifras de muertos escalofriante en ese momento de 30.000 en conjunto, luego incluyó agresivamente a EEUU y Norteamérica para llegar a 230.000 muertes hacia fines de abril y junto con Sudamérica llegar a 370.000 a finales de mayo, para luego seguir cobrando más vidas agresivamente en Latinoamérica ahora en junio, y ya pasamos a nivel mundial de 405.000 muertes.

Intentaremos buscar algunas razones científicas que expliquen los factores del por qué de la diferente agresividad del SARS-CoV-2 en Japón comparado con el resto del mundo:

1) Obesidad, Japón se caracteriza por sus bajos niveles mundiales de obesidad. Así, en Japón un 3,8% de hombres y 3,6% de mujeres viven con obesidad. Mientras que por ejemplo en Inglaterra (26% y 29%), Francia (16,8% y 17,4%), España (22,8% y 20,5%), Alemania (23,3% y 23,9%), EEUU (37,9% y 43,5%), y Peru (20,9%), donde la obesidad tiene índices endémicos y peligrosos para la salud.

La pandemia por Covid-19 ha demostrado que las personas con obesidad y un Índice de Masa Corporal (IMC) por encima de 30 han tenido mayores complicaciones y el riesgo de muerte se ha duplicado en ellos, incrementándose mucho más el riesgo si el IMC sobrepasa de 40. Mayor cantidad de tejido adiposo en el torax y abdomen incrementa la presión en los pulmones, así como la demanda por mayor cantidad de oxígeno. Calculé aquí su IMC.

2) Diabetes, la pandemia por Covid-19 también nos ha demostrado que una de cada cuatro personas (26%) que murieron por coronavirus también tenía diabetes de cualquier tipo. Así, los diabéticos son más vulnerables a desarrollar una infección más severa incrementando igualmente la mortalidad entre 2 y 3,5 veces. La obesidad es un factor de riesgo para desarrollar diabetes, y conociendo los bajos niveles de obesidad en Japón, es fácil deducir que los niveles de diabetes entre los japoneses también son muy bajos comparados con el resto del mundo. Aún así se estima que un poco más de 10 millones (10%) de la población en Japón padece de diabetes y otra cantidad similar estaría en riesgo, con 350.000 pacientes en diálisis (Ministerio de Salud).

3) Hipertensión, se encontró un alto riesgo de infecciones por Covid-19 con complicaciones y muertes entre los pacientes hipertensos infectados. En Italia el 76% de los muertos por coronavirus tenía hipertensión, así como en China el 50% de pacientes fallecidos en Wuhan durante enero. La dieta tradicional japonesa, baja en ácidos grasos derivados de animales, mucho pescado y soja, llamó la atención mundial desde 1960 por su tasa extremadamente baja de muertes por enfermedades cardiovasculares. El número de hipertensos en tratamiento llega a un sexto (16,6%) de la población japonesa. La prevalencia mundial de hipertensión en países en vías de desarrollo se estima en 31,5%, mientras que en países desarrollados se sitúa en 28,5%, en EEUU llega a 34%, y se calcula en 1.390 millones el numero de hipertensos a nivel mundial.

4) Mutaciones, el SARS-CoV-2, también llamado 2019-nCoV, mostró en su estudio genético similaridad de hasta un 96,3% con la secuencia del murciélago BATCoV RaTG13 de Yunnan, China. Pero también evidencias que existen diferencias con el genoma del BAT-SARS-CoV del 2002. Los virus RNA adquieren mutaciones muy fácilmente. El coronavirus de Wuhan de diciembre 2019 fue reportado como tipo O, pero tres meses después, otro sub-tipo del virus el A2a, también reportado inicialmente en China el 24 de enero 2020, se diseminó rápidamente entre Europa y EEUU.

Un estudio genómico del coronavirus A2a demostró una mutación en la posición D614G cerca de la unión de las espículas de la proteína S1-S2, mutación que le da un lugar de escisión adicional al virus en la proteína S que es especial para la elastasa, una proteasa producida por los neutrófilos. Esta característica le da una doble habilidad al virus para infectar más fácilmente a los humanos en Europa y Norteamérica, además de poseer ellos una alta frecuencia de un alelo del C, que no poseen los asiáticos.

5) Raza, reportes de países con enormes desigualdades sociales, como EEUU, donde el 72% de los muertos en Chicago por el coronavirus eran de raza negra, aunque solo un tercio de la población en esa ciudad tenía la misma raza. Iguales tasas raciales en New York, Los Angeles o Miami donde los negros o latinos eran los de mayor morbi-mortalidad. En U.K. un 35% de los afectados por coronavirus no eran de raza blanca, al igual que en diferentes países de Europa. Unido a esto, las diferencias económicas y menores posibilidades de acceso a mejores servicios de salud, explican en parte porque en Japón con una raza más homogénea ancestralmente y un nivel socio-económico más uniforme, se consiguió un mejor control de la infección por Covid-19.

6) Sistema de Salud, no es un secreto que el sistema de salud japonés está entre los mejores del mundo, tal vez después del sistema alemán y el de los países nórdicos. Las posibilidades de atención médica cubren todas las especialidades, con un excelente aporte tecnológico aplicado a la medicina, de laboratorio y farmaceútico. Durante una pandemia, no solo se requieren de médicos capacitados, es necesario hospitales bien equipados y la certeza que ante la gravedad de la enfermedad el paciente será recibido y atendido adecuadamente.

7) Máscaras, la cultura del uso de mascarillas ni bien inicia el invierno en Japón se puede señalar como un factor adicional en la prevención de la infección por Covid-19. Aunque al inicio de la pandemia la misma OMS y muchos gobernantes negaran su utilidad/eficacia, era más una postura política para evitar reconocer la falta de preparación ante la pandemia. Los estudios científicos han demostrado una reducción del riesgo de infección por el uso de mascarillas.

8) Colegios, la medida adoptada por los gobiernos locales de cerrar prematuramente los colegios y universidades ayudó a evitar una mayor diseminación del coronavirus. Si bien sabemos que los niños y adolescentes son asintomáticos o hacen una infección muy leve, la posibilidad de contagiar a otros (padres, abuelos) estaba siempre latente, por eso dejarlos en casa era la mejor opción.

9) Lenguaje, un estudio demostró que durante la conversación normal entre dos japoneses quedaban micro-partículas flotando hasta 30-40 minutos en un ambiente cerrado. La amplitud del habla humana también tiene mucho que ver en la emisión de partículas y eso se ve notoriamente en otros idiomas distintos al japonés, como el alemán por ejemplo. Si cambiamos a los inter-locutores y de acuerdo a las características fonéticas de otras lenguas, dichas partículas no solo se incrementan en número sino en tiempo. Las vocales emiten mayores partículas que las consonantes y van en estrecha relación con el contenido y número de vocales en cada frase. Esto demuestra que modulando la voz se disminuye el riesgo de transmisión de partículas y micro-partículas de una infección respiratoria.

Lo que hace en la práctica al idioma japonés como una lengua aceptable para reducir o prevenir el riesgo de infección por SARS-CoV-2.

10) Saludo japonés, darse la mano y muchos besos es mundialmente aceptado como saludo. En Japón, el tradicional saludo japonés se caracteriza por precisamente no tocarse, una leve inclinación de la cabeza sin ningún contacto físico es más que suficiente muestra de respeto, cortesía y protocolo. Con la pandemia, además de guardar distancia el mundo debe adoptar esta sana costumbre japonesa que evita el contacto con extraños, por lo menos hasta que tengamos vacuna.

Raúl Ortega, M.D., Ph.D.
OB/GYN, Medicina Reproductiva

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