Jorge Barraza: “Muchas de cal, pocas de arena”

Jorge Barraza

Jorge Barraza

Por Jorge Barraza*

El tiempo está organizado así, el año va desde el 1° de enero al 31 de diciembre. Y cuando finaliza es tiempo de balance, de rosas y espinas, de lo lindo y lo feo. O de cal y de arena (la primera, dicen, es la buena). A juicio del cronista, estas son las más relevantes…

* Inimaginable. El récord de Messi. Leo inició el año ganando su tercer Balón de Oro, y lo cerró con una cifra de fábula: 91 goles, 79 en Barcelona y 12 en Argentina. Nadie podía siquiera pensar que alguien convertiría tal cantidad. Y sin ser delantero. Además, son todos goles comprobables, ante rivales difíciles, que le cierran al máximo los espacios. Anotó 11 más en amistosos (que no se le computan), algunos ante clubes importantes como el París Saint Germain o el Steaua Bucarest.

* Pasodoble. España hilvanó una triple corona que jamás se había dado: Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Como para no dejar dudas de que domina el mundo. Y con fútbol de ballet. El 4 a 0 a Italia en la final de la Eurocopa, el 1° de julio, fue colosal. ¡Qué orgullo, España…! Jugar con tanta grandeza, con semejante clase y siempre con deportivismo. Futbolísticamente, ¡qué bonito debe sentirse ser español…!

* Ejemplar. Perder 4 a 0 una final de Europa (y con paseo) es para crisparle los nervios a cualquiera. Italia no dio una patada, un codazo, no tuvo un gesto descomedido. Luchó con todo lo que tenía, entendió la superioridad del adversario y nunca pretendió ensuciarle el triunfo. ¡Bravísimo, Italia…! Para el premio Fair Play del año.

* El año de Falcao. Puede que alguien anote más goles que él, pero difícilmente sean más espectaculares. Todos los de Radamel lo son. El 2012 quedará señalado como el año en que se convirtió en un astro mundial. Física, técnica y mentalmente es un superdotado. Nunca un jugador colombiano tuvo tal suceso internacional. Es una fiera por ambición y actitud. Desde el día en que apareció en River marcándole aquellos dos goles a Independiente no ha parado de subir, de crecer. Y lo que hace en su club lo ratifica en su selección.

* El fin de año de Paolo. El Mundial de Clubes obró como un acto de justicia para un jugador fantástico como es Paolo Guerrero. El planeta vio todo lo bueno que es. En este momento uno se acuerda de aquel Uruguay 6 – Perú 0 cuando se fue goleado, expulsado y con 6 fechas de suspensión. El cielo parecía caérsele encima. Pero el fútbol siempre ofrece revancha.

* Campeonísimo. Corinthians nunca había podido trascender internacionalmente. Jamás una Copa Libertadores. Pero este año irrumpió con todo: campeón de América y del mundo. Entre ambos torneos, 16 partidos, 10 triunfos, 6 empates y sólo 4 goles en contra. Un equipo colectivamente  perfecto. Y ahora, con Guerrero y Alexandre Pato, puede repetir y además brillar.

* Golpe al Fair Play. Sucedió en el partido Manchester United-Liverpool después de la denuncia de racismo de Patrice Evra contra Luis Suárez. El uruguayo reaparecía justo contra los de Ferguson como visitante. En el clásico saludo previo donde todos se dan la mano, Evra le ofreció la diestra a Suárez y el uruguayo siguió de largo. Feísimo. Generó un clima tenso, casi bélico.

* Lindo y querido. El cada vez más ascendente fútbol mexicano ganó por primera vez para sí y para la Concacaf la medalla de oro olímpica en fútbol. Y en Londres. Y en final ante Brasil. Después de ver su brillante semifinal ante Japón alguien deslizó que le había tocado el peor rival posible para decidir el oro; y preguntamos ¿a quién…? Ese México estaba para cualquier hazaña.

* Cerro corazón. El “Club del pueblo” de Paraguay logró a mitad de año una hazaña notable. Faltando 10 días para el final del campeonato, estaba 7 puntos detrás de Olimpia. Parecía imposible alcanzarlo. Pero Cerro ganó un partido pendiente y quedó a 4. El día miércoles había fecha: Olimpia perdió con Luqueño y Cerro ganó a Sol de América. Se puso a uno. Y en la última fecha debían enfrentarse entre sí. Triunfó Cerro 2-1 y se quedó con toda la gloria.

* Ránking incómodo. Por primera vez en su historia, en diciembre Brasil apareció en el puesto 18° del Ránking Mundial de la FIFA. Por ello, entre otras cosas, destituyeron a Mano Menezes y designaron a Luis Felipe Scolari.

* Retorno estelar. El de José Pekerman a la dirección técnica. Luego de un largo paréntesis, asumió en enero la conducción de la Selección Colombia. Para octubre (tras vencer a Paraguay) Colombia ya era la sensación de la Eliminatoria, por resultado, pero sobre todo por juego. Porque los resultados nos alegran, el buen juego nos enorgullece.

* Tsunami ecuatoriano. Barcelona Sporting Club, el ídolo de la patria de  Spencer, dio una demostración de popularidad fabulosa. Fue campeón después de 15 años y casi hace colapsar al país en los festejos. “No había un metro en la ciudad de Guayaquil donde se pudiera poner un pie el miércoles en la noche, cuando se confirmó la conquista, y el domingo en la tarde, cuando dio la vuelta olímpica. Ni cuando la Selección logró las clasificaciones a los Mundiales se ha visto tanto festejo ni ha sido ni de cerca tan masiva la presencia de aficionados en las calles. Jamás se vio una cosa igual en este país”, describió Ricardo Vasconcellos, de El Universo.

* De puntero a echar al DT. Chile celebraba la punta de la tabla en la 6a. fecha de la Eliminatoria. Todo eran risas y rock and roll. Pero se vino la noche: primero quedó libre, luego hilvanó tres derrotas, dos de ellas en casa… y adiós Claudio Borghi. Siempre es volcánico el entorno de la Roja.

* El adiós de Guardiola. Inesperadamente, el arquitecto del mejor equipo de la historia del fútbol, dijo adiós y se tomó un año sabático. Pep Guardiola dejó el Barsa, con mucha más gloria por delante. Nadie hizo jugar a un equipo como él.

* Para la eternidad. La definición de la Premier League se recordará por décadas. Manchester City estaba obligado a ganar para ser campeón. Era el último partido de la última fecha, habían terminado todos los demás. Un rival en apariencia accesible, el Queens Park Rangers. Pero al llegar a los 90′, ganaba el  Queens Park 2 a 1. Y el City lucía como atontado, groggy. A los 91′ 30”, el bosnio Edín Dzeko saltó hasta las nubes y marcó con un cabezazo furioso: 2-2. Igual, no alcanzaba, seguía siendo campeón el Manchester United, su archienemigo. Y a los 93′ 25”, el milagro, no ya hazaña. Golazo del Kun Agüero. Goooooooooooooollllllllllllll…. goooooooooooooollllllllllllll…. 3-2. El gol de su vida y de la vida del Manchester City, el más importante en sus 132 años. Tres minutos como para escribir un libro. Emociones que sólo el fútbol puede producir.

*Ex articulista de El Gráfico y director de la revista Conmebol, (a) International Press.

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