Cuando la estrella del acto sexual no aparece. Por Irma Aráuz

Irma Arauz
Irma Arauz
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Al llegar a cierta edad muchos hombres empiezan a preocuparse demasiado por su “masculinidad” en lo que se refiere a la frecuencia de erecciones en un sólo acto. En este estado de ansiedad muchos también “descubren” que a comparación de otros su miembro es más pequeño y se vuelve haragan y dormilón cuando más lo necesitan para sentirse “hombre”.

Por supuesto, que estoy segura que eso afecta la autoestima y ante tanta ansiedad muchos hombres en lugar de concentrase en su compañera se preocupan demasiado en si podrán actuar o no podrán. Un conocido con todo el talante de macho latino me comentaba que antes de tener relaciones  advierte que él es de un “solo vuelo”, aunque en palabras de este chico yo creo, verdaderamente, que muchas chicas y chicos esperan más de uno y se acomplejan aún más cuando miran los videos pronográficos sin darse cuenta de que es pura farsa y trucos de edición. No hay ningún hombre que dure tanto ni niguna mujer que lo soporte.

Si se desconoce que la pérdida momentánea de la erección es algo que puede ocurrir y que no es para que un varón entre en pánico porque se le bajó, esto puede convertirse en una verdadera pesadilla para la pareja. Él sin saber el por qué y ella sintiéndose menos porque ya no es capaz de excitarlo y acusándolo de que la engaña o que le gusta “otra”. El se puede defender, pero al mismo tiempo se siente impotente y a partir de ahí la erección se convierte en una obsesión. Entre más quiere menos puede. Pero recuerden el axioma, que entre más se busca “algo” menos se encuentra y que cuando dejas de buscar aparece lo perdido. Lo que signifíca es que hay que estar relajado para que la “estrella” haga acto de presencia.

Debe asumirse que el funcionamiento sexual humano es un mecanismo complejo y susceptible a miles de factores. Es perfectamente comprensible que en el curso de una relación sexual haya momentos de pérdida parcial o total de la erección o se vivan etapas de inapetencia sexual, aún en parejas estables. En general todo esto es transitorio, salvo que haya cuadros orgánicos o psiquiátricos. Los caballeros deben enfrentar estas situaciones con tranquilidad y sus mujeres deben apoyarlos sin criticarlos ni atacarlos en demasía.

Recuerden que hay otras maneras de vivir la sexualidad. Pero cuando nos aferramos a la idea de que no hay sexo sin penetración y de que debe haber un final se sufre mucho y se dejan de ver otros factores positivos en la pareja. Aunque la erección no sea del 100%, siempre, se puede llegar a un grado de excitación que lleve a un buen orgasmo y a una satisfacción aunque no haya penetración. Ambos disfrutarán más si se relajan y le quitan presión a la “estrella” del acto. Así no habrá tragedia ni drama y sí un encuentro placentero y divertido.

*La psicóloga Irma Aráuz atiende directamente en el Tel. 090-2553-3307 y en el e-mail consultasairma@live.com.ar

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