El Ministerio de Educación de Japón presentó ayer un borrador de directrices para los libros de texto que se introducirán a partir del año fiscal 2030. La propuesta establece que el papel seguirá siendo la base del aprendizaje.
Los nuevos materiales podrán combinar libros impresos con recursos digitales, como vídeos educativos. Sin embargo, estos contenidos electrónicos tendrán una función complementaria y se incorporarán cuando sus características resulten útiles para el aprendizaje de determinados temas.
El borrador contempla tres modalidades: libros que combinan materiales impresos y digitales, libros exclusivamente digitales y libros únicamente en papel. Las juntas de educación y otras autoridades responsables podrán elegir entre estas opciones para las escuelas bajo su competencia.
Los libros de texto digitales tendrán reconocimiento oficial y estarán sujetos a la revisión de contenidos por parte del Estado, al igual que los impresos. Su utilización también quedará sometida a las normas que regulan el uso de los materiales escolares.
Los libros que combinan papel y recursos digitales serán la modalidad central en todos los cursos y asignaturas, pero tendrán que dar prioridad al material impreso. En cuarto curso de primaria y niveles inferiores, la presencia de contenidos digitales será todavía más limitada.
En las clases, los alumnos podrán consultar recursos complementarios mediante dispositivos electrónicos. Por ejemplo, podrán escanear con una tableta los códigos QR impresos en sus libros para reproducir vídeos relacionados con los contenidos que estén estudiando.
El uso exclusivo de libros digitales no estará permitido hasta cuarto grado de primaria. A partir de quinto, esta modalidad se limitará a determinadas asignaturas, como inglés, música y artes plásticas, además de otras materias prácticas contempladas en la propuesta.
En los cursos y asignaturas donde se autoricen los libros completamente digitales, también se permitirá que los materiales que combinan papel y recursos electrónicos tengan un predominio de contenidos digitales. En secundaria y bachillerato se aplicarán los mismos criterios previstos desde quinto de primaria.
Las directrices servirán como referencia para elaborar los nuevos libros y para decidir cuáles se utilizarán en las aulas. Con la publicación del borrador, el marco general del sistema ha quedado prácticamente definido y podrá avanzar la producción de los futuros materiales escolares.
El Ministerio también prevé modificar las normas de revisión de los libros de texto durante la próxima primavera. Los vídeos incluidos tendrán una duración aproximada máxima de tres minutos cada uno, mientras que el tiempo audiovisual total permitido variará entre 20 y 90 minutos por libro, según la asignatura. (International Press)
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