Una escuela primaria municipal del distrito de Mizuho, en la ciudad de Nagoya, resolvió cancelar de forma definitiva la tradicional fotografía grupal de clase, una medida que profundizó la confrontación con los padres de familia luego de que el 70 % de los tutores exigiera mantener este registro escolar.
A pesar de que la dirección del plantel justificó la suspensión en la «protección de la privacidad» y en recientes arrestos de docentes por delitos de índole sexual, el comité educativo local aclaró que se trata de una determinación exclusiva de la escuela y no de una política municipal.
La institución educativa, a la que asisten unos 800 alumnos, comunicó el cese de estas sesiones el pasado 7 de abril mediante su boletín escolar. En la capital de Aichi, estas capturas se programan anualmente al inicio del ciclo lectivo en abril.
De acuerdo con los registros del Comité de Educación de Nagoya, de las 259 escuelas primarias existentes en la ciudad, solo dos centros —incluido el plantel de Mizuho— han optado por abolir este formato grupal.
DESCONTENTO DE LAS FAMILIAS
El director del plantel enumeró tres fundamentos centrales para justificar la cancelación: la salvaguarda de la privacidad, el tiempo operativo de casi tres horas que insume la sesión general —argumentando la prioridad de impartir horas lectivas — y la consideración hacia los alumnos ausentes durante la jornada fotográfica.
De forma paralela, el centro educativo determinó que continuará registrando fotografías instantáneas de los menores durante ceremonias solemnes y festivales deportivos.
Frente a esto, grupos de tutores cuestionaron la incongruencia de suspender la foto oficial mientras se preservan tomas dinámicas donde el volumen de imágenes es considerablemente más alto. A solicitud de la Asociación de Padres y Profesores (PTA), la escuela aplicó en mayo un sondeo entre los 630 hogares matriculados. El resultado arrojó que cerca del 70 % desea preservar la foto anual.
En el casillero de opiniones libres, los apoderados consignaron observaciones como: «Los niños también sienten desconfianza, ¿por qué solo en nuestra escuela?» y «Al no conocerse los nombres ni los rostros de los compañeros de clase, se reduce la empatía hacia lo que cuentan los hijos en casa».
Ante la falta de marcha atrás, delegados de las familias reunieron las firmas de 221 hogares y entregaron un memorial formal al director el 4 de septiembre. Pese a la solicitud ciudadana, el directivo ratificó su resolución el día 11 afirmando que «existe un alto riesgo de que los individuos sean identificados».
El endurecimiento en el control de registros visuales coincide con la detención, desde el año pasado, de siete profesores de Nagoya acusados de compartir fotografías íntimas captadas sin consentimiento a menores de edad.
Al ser consultado, el director del colegio señaló que la supresión de la foto de aula se analizó «a raíz de este incidente» y aseguró que «hubo una notificación del comité educativo sobre el manejo» de este material. (RI/AG/IP/)
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