El Ministerio de Defensa de Japón desarrollará un nuevo sistema de interceptación para hacer frente a ataques masivos con drones, misiles balísticos y otras amenazas aéreas. El proyecto combinará misiles interceptores, cañones automáticos y armas láser.
El sistema, denominado Sistema de Defensa Antiaérea de Corto Alcance (CRADS, por sus siglas en inglés), será incluido en la solicitud presupuestaria del año fiscal 2027 como una partida sin monto especificado, conocida como “solicitud de concepto”.
Según varios funcionarios del Gobierno japonés, uno de los principales desafíos es responder a los llamados ataques de saturación, en los que numerosos drones o misiles son lanzados prácticamente al mismo tiempo para superar las capacidades defensivas.
El objetivo es desarrollar un sistema capaz de identificar automáticamente los drones y misiles que se aproximen y seleccionar, según sus características, el método de interceptación más adecuado para cada amenaza.
Los misiles interceptores tienen un alcance amplio, pero son costosos y su número disponible es limitado. Los cañones automáticos, en cambio, son más económicos y permiten disponer de mayor cantidad de munición, aunque su alcance es menor.
Las armas láser que Japón desarrolla actualmente no tienen una limitación de munición, pero su alcance es todavía más reducido. El nuevo sistema buscará aprovechar las ventajas de cada tecnología y utilizarlas de manera diferenciada para evitar que las amenazas logren atravesar la defensa.
El Ministerio de Defensa prevé incorporar el nuevo sistema a las Fuerzas Terrestres de Autodefensa de Japón. Para aumentar su movilidad y capacidad de despliegue, se contempla instalarlo sobre vehículos que puedan operar en distintos lugares.
Además, durante el próximo año fiscal, el Ministerio de Defensa llevará a cabo una demostración del microondas de alta potencia (HPM, por sus siglas en inglés), una tecnología que utiliza haces de microondas para destruir sistemas electrónicos de control instalados en el interior de los drones.
Al emitirse en forma de haz, esta tecnología presenta una elevada precisión y puede alcanzar el objetivo a la velocidad de la luz. El proyecto forma parte de los esfuerzos japoneses para ampliar las alternativas disponibles frente a diferentes tipos de amenazas aéreas.
El Ministerio de Defensa también avanza en la introducción de señuelos, conocidos como “decoys”, que imitan equipos de las Fuerzas de Autodefensa, incluidos sistemas de interceptación y aviones de combate, con el propósito de aumentar el número de objetivos disponibles para un atacante.
Al multiplicar los posibles blancos, Japón busca reducir el riesgo de que los equipos militares reales sean identificados y atacados. Esta medida se incorporará junto con otras capacidades destinadas a reforzar la defensa frente a ataques desde el aire.
La decisión de reforzar estas capacidades responde, según el Ministerio de Defensa, a los cambios observados en conflictos recientes, incluida la invasión rusa de Ucrania y los enfrentamientos entre Irán y Estados Unidos.
En estos conflictos se han vuelto habituales los ataques que combinan drones, misiles y otros medios de manera compleja. Para Japón, esta evolución plantea la necesidad de contar con una defensa capaz de responder simultáneamente a amenazas de distinta naturaleza.
Un alto funcionario del Ministerio de Defensa subrayó que Japón también necesita establecer una defensa de interceptación en múltiples capas frente a los ataques combinados. El nuevo sistema y otras tecnologías serán considerados pilares de esta nueva forma de combate. (International Press)
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