El Ministerio de Educación de Japón presentó un borrador de reforma educativa que prohíbe explícitamente a los profesores expresar opiniones ideológicas personales durante las clases de ciencias sociales (shakaika).
La propuesta, debatida hoy por un grupo de trabajo del Consejo Central de Educación, se integrará a las directrices nacionales de enseñanza (Gakushū shidō yōryō) programadas para implementarse gradualmente a partir del año fiscal 2030.
NEUTRALIDAD Y PERSPECTIVAS
El borrador establece como meta que los estudiantes analicen los fenómenos sociales desde múltiples facetas y ángulos, formulando juicios justos basados en evidencias sólidas.
Con el fin de fomentar la educación cívica ante la baja participación electoral de los jóvenes de 18 y 19 años, el ministerio definió tres pautas de obligado cumplimiento: evitar posturas personales de los docentes, garantizar la neutralidad política al tratar asuntos de actualidad y presentar una amplia variedad de puntos de vista opuestos.
CUIDADO CON LAS ONGs
La medida surge tras la polémica de marzo, cuando el Ministerio determinó que una sesión de estudios sobre la paz organizada por la Escuela Secundaria Internacional Doshisha en Henoko (Okinawa) careció de pluralidad informativa.
Un grupo de estudiantes de Doshisha realizaron un viaje de estudios en una embarcación operada por activistas de extrema izquierda locales que se oponen a la reubicación de la base militar estadounidense.
Durante la actividad, los alumnos solo fueron expuestos a la postura contraria a las obras de reubicación, omitiendo por completo los argumentos de seguridad del gobierno. En consecuencia, el Ministerio de Educación determinó que la escuela violó el principio de neutralidad al carecer de pluralidad informativa, un incidente que impulsó las nuevas restricciones para evitar sesgos ideológicos en la enseñanza.
Al respecto, la profesora Miki Inayanagi, de la Universidad de Shizuoka, advirtió que la formación ciudadana suele involucrar a organizaciones no gubernamentales con visiones sesgadas, por lo que urgió a diversificar los colaboradores institucionales y exigirles el cumplimiento de estas normas de neutralidad.
Un portavoz de la cartera aclaró que el documento simplemente recopila y ordena circulares previas, por lo que no introduce una doctrina inédita. Se prevé que la recomendación formal de esta propuesta se entregue al ministro de Educación en el transcurso del presente año fiscal 2026. (RI/AG/IP/)
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