La Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón y el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos concluyeron este 30 de junio el ejercicio de campo conjunto «Resolute Dragon», enfocado estratégicamente en el adiestramiento operativo con sistemas de armamento de última generación.
Las maniobras a gran escala, desarrolladas desde el 20 de junio en Kyushu y Okinawa, finalizaron en el Campamento Hansen. El teniente general nipón Seiji Toriumi subrayó que, ante la intensificación de intentos unilaterales por alterar el statu quo en la periferia de Japón, es crítico reforzar la disuasión (yokushiryoku) y respuesta de la alianza.
SISTEMAS DE VANGUARDIA
El núcleo del ejercicio militar consistió en la instrucción táctica y el uso operativo del nuevo arsenal formalmente desplegado en Okinawa. Las tropas entrenaron con el «NMESIS», un dispositivo de lanzamiento de misiles antibuque operado de forma remota, y con el sistema de defensa aérea de corto alcance «MADIS», diseñado para inutilizar la aviación no tripulada.
Las prácticas con estas armas se centraron en optimizar la estrategia de «denegación marítima» y el soporte de operaciones costeras, con un diseño operativo enfocado en contrarrestar las actividades de China en la región.
PRÁCTICAS DE FUEGO REAL
El entrenamiento conjunto elevó los estándares de compatibilidad operativa mediante ejercicios de alta complejidad. Por primera vez, ambas potencias integraron de forma combinada el uso de drones para tareas de reconocimiento durante los simulacros de fuego real.
Asimismo, una aeronave de transporte japonesa V-22 Osprey efectuó su primer aterrizaje en una base militar estadounidense en Okinawa. El comandante de la III Fuerza Expedicionaria de Marines, Roger Turner, concluyó que las maniobras demostraron una disuasión altamente integrada y fiable. (RI/AG/IP/)
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