
La fiscalía solicitó hoy la pena de cadena perpetua para Emi Akama (40), una enfermera de un centro de cuidados acusada de asesinar a dos residentes ancianos tras inyectarles aire en el sistema de goteo intravenoso en 2020.
Durante la sesión penal en el Tribunal del Distrito de Mito, bajo el sistema de juicio por jurado popular, la defensa de la imputada ratificó de manera categórica su inocencia. El dictamen final del tribunal se dará a conocer el próximo 7 de julio.
DETALLES DE LOS CARGOS
Según los documentos oficiales de la acusación, los crímenes se perpetraron en la residencia geriátrica «Keyaki no Ie», ubicada en la ciudad de Koga, prefectura de Ibaraki.
En el primer caso, ocurrido el 30 de mayo de 2020, Akama presuntamente utilizó una jeringa para introducir aire en el tubo de la vía intravenosa de Kisaku Suzuki, de 84 años, lo que obstruyó su circulación sanguínea y le provocó la muerte de forma casi inmediata.
Posteriormente, el 6 de julio del mismo año, la acusada habría empleado el mismo método letal para acabar con la vida de otro residente, identificado como Setsuji Yoshida, de 76 años.
DEBATE JURÍDICO
El proceso judicial ha tomado alta complejidad debido a la escasez de evidencias materiales directas que vinculen de forma irrefutable a la acusada con los fallecimientos.
Ante esto, el debate en el tribunal se ha centrado en resolver, en primer lugar, la naturaleza criminal del hecho, para establecer con certeza médica si los adultos mayores fueron víctimas de un homicidio doloso o si sus muertes respondieron a fallos de salud por causas naturales.
En segundo lugar, se evalúa la identidad del autor, con el fin de demostrar si la autoría material corresponde de forma exclusiva a Akama en el supuesto de comprobarse el asesinato.
Para sostener la culpabilidad, los fiscales enfatizaron que, en el caso de Suzuki, Akama fue la única persona que ingresó a la habitación privada justo antes de que el paciente sufriera la crisis médica fatal.
Respecto al deceso de Yoshida, la fiscalía otorgó un peso determinante al testimonio de un testigo ocular, un compañero de trabajo que declaró haber visto a la procesada manipulando una jeringa junto a la cama de la víctima momentos antes de que su estado de salud empeorara críticamente.
Emi Akama ha rechazado tajantemente su implicación en ambos cargos de asesinato desde el inicio de las audiencias públicas. El equipo de abogados defensores insistió ante los jueces y el jurado que los dos residentes de la tercera edad fallecieron por complicaciones clínicas preexistentes ajenas a la intervención de su representada, solicitando la absolución total de los cargos. (RI/AG/IP/)
Descubre más desde International Press - Noticias de Japón en español
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.








