
El Tribunal del Distrito de Kushiro condenó hoy a cinco años de prisión a Seiichi Katsurada (62), presidente de la compañía operadora «Shiretoko Yuransen», tras hallarlo culpable del delito de negligencia profesional con resultado de muerte en un naufragio.
La sentencia dictada cumple con la pena exacta solicitada por la fiscalía, tras el trágico hundimiento del barco turístico «KAZU I» ocurrido en 2022 frente a la península de Shiretoko, en Hokkaido, desastre que dejó un saldo de 26 pasajeros y tripulantes fallecidos o desaparecidos.
PREVISIÓN DEL DESASTRE
Durante el proceso judicial, la defensa del acusado sostuvo firmemente su postura de inocencia. El punto central de la disputa legal giró en torno a la capacidad de previsión del riesgo por parte del imputado, dado que en el momento en que la embarcación zarpó ya se habían emitido advertencias por fuertes vientos y oleaje alto en la zona marítima afectada.
La fiscalía argumentó que el peligro de que la embarcación encallara y se hundiera era totalmente predecible, considerando el empeoramiento climático y las bajas temperaturas del agua en un área donde las labores de rescate resultan sumamente difíciles.
Los fiscales señalaron al acusado por mostrar una total incomprensión e indiferencia hacia la navegación segura, calificando el trágico suceso como un desastre provocado por el hombre debido a una grave violación de sus obligaciones de diligencia.
NEGLIGENCIA EN LA GESTIÓN DE SEGURIDAD
Por su parte, los abogados defensores argumentaron que una inspección realizada por el Organismo de Inspección de Pequeñas Embarcaciones de Japón (JCI) apenas tres días antes del accidente no detectó ninguna falla en la tapa de la escotilla.
Sostuvieron que, debido a esto, la empresa no estaba en condiciones de saber que la escotilla no funcionaba correctamente, siendo la entrada masiva de agua marina por este sector una de las causas directas del hundimiento del «KAZU I».
Sin embargo, según la acusación formal, Katsurada omitió sus funciones como administrador de operaciones el 23 de abril de 2022 al no emitir la orden obligatoria de cancelar el viaje pese a las condiciones climáticas adversas pronosticadas, provocando directamente el naufragio. Cabe destacar que el capitán de la embarcación, quien tenía 54 años en el momento del siniestro, también perdió la vida durante el suceso. (RI/AG/IP/)
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