
En un informe de supervisión económica publicado este 13 de mayo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD) ha instado formalmente al gobierno de Japón a implementar un aumento gradual del impuesto al consumo. La propuesta busca alcanzar un máximo del 18% para garantizar los recursos necesarios frente al desafío de la baja natalidad y el envejecimiento poblacional (Shoshikoreika).
El Secretario General de la OECD, Mathias Cormann, subrayó en una conferencia de prensa que Japón enfrenta el reto urgente de hacer su gasto público sostenible. Actualmente, el archipiélago mantiene su tasa de IVA en el 10%, un nivel significativamente bajo en comparación con otros miembros del organismo.
«Es posible elevar la carga tributaria sin perjudicar el crecimiento si se apoya de manera específica a los sectores de bajos ingresos», afirmó Cormann, desestimando la propuesta de la Primera Ministra, Sanae Takaichi, de eliminar temporalmente el impuesto a los alimentos como medida contra la inflación.
HOJA DE RUTA DE LA OECD PARA JAPÓN
El informe de la OECD no se limita únicamente a la política fiscal. A continuación, se detallan las recomendaciones clave presentadas para la reconstrucción fiscal de Japón:
1. Gestión Macroeconómica y Fiscal
– Aumento del IVA: Incrementar la tasa en un 1% anual hasta alcanzar el 18%.
– Plan a mediano plazo: Formular una estrategia clara de consolidación presupuestaria.
– Fin de subsidios generales: Eliminar las ayudas universales ante el alto costo de la energía.
– Restricción de presupuestos suplementarios: Limitar su uso únicamente a choques económicos de gran escala.
2. Seguridad Social y Salud
– Edad de jubilación: Vincular la edad de inicio de las pensiones con la esperanza de vida media.
– Costo médico para ancianos: Reflejar los ingresos y activos de los adultos mayores en su cuota de copago médico.
3. Mercado Laboral y Productividad
– Igualdad salarial: Implementar con rigor el principio de «igual salario por igual trabajo».
– Trabajadores extranjeros: Mejorar y organizar los sistemas de recepción de mano de obra externa.
– Capacitación: Expandir las oportunidades de reskilling e inversión en talento humano.
DEUDA Y TASAS DE INTERÉS
La urgencia de estas medidas radica en que la deuda pública de Japón supera el 200% de su Producto Interior Bruto (PIB). Con el ascenso de la administración Takaichi en octubre de 2025, los mercados han mostrado preocupación por una política fiscal expansiva que no se traduzca en crecimiento real.
El punto es que, contrario a Takaichi, la OECD insiste en que la generación de ingresos a través del impuesto al consumo es una herramienta de estabilidad entre generaciones.
En economía y política fiscal, la estabilidad intergeneracional es el principio de que una generación no debe disfrutar de beneficios hoy a costa de dejarle la factura a las generaciones futuras.
Es, en esencia, un pacto de justicia entre edades. En el contexto de Japón y el informe de la OECD que revisamos, este concepto es la «madre de todas las batallas» por la siguiente razón:
El reparto del «ticket» de la Seguridad Social: En un sistema basado principalmente en el impuesto sobre la renta (trabajo), la carga de mantener las pensiones y la salud de los ancianos recae casi exclusivamente en los jóvenes que trabajan.
El problema: Como en Japón hay cada vez menos jóvenes y más ancianos, la presión sobre los trabajadores se vuelve insoportable.
La solución de «estabilidad»: El impuesto al consumo (IVA). Al ser un impuesto que pagan todos (desde un estudiante de 15 años hasta un jubilado de 80), se logra que la generación mayor también contribuya a financiar el sistema que está utilizando, aliviando el peso sobre los hombros de los más jóvenes. (RI/AG/International Press)
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