La cifra de accidentes mortales causados por conductores ancianos en Japón alcanzó los 397 casos el año pasado.
Según la Agencia Nacional de Policía, los fallos por operación inadecuada (sosa futeki) representan el 33% de estos siniestros, una tasa que triplica la registrada entre automovilistas menores de 75 años. Gran parte de los accidentes que culminaron en tragedia se debieron a la confusión entre el freno y el acelerador.
Aunque el número total de fallecidos muestra ligeros descensos, la proporción de accidentes protagonizados por conductores de 75 años o más ha aumentado casi cinco puntos en la última década, representando actualmente el 17,6% del total de muertes en carretera.
En las regiones rurales de Japón, la falta de transporte público obliga a muchos conductores ancianos a depender del vehículo privado para actividades básicas como la agricultura, las visitas médicas frecuentes o el abastecimiento diario.
Para reducir este riesgo, el gobierno implementará en septiembre de 2028 una normativa que obligará a los nuevos vehículos automáticos (AT-sha) a incorporar sistemas destinados a prevenir la aceleración involuntaria por errores en el uso de los pedales.
Esta medida se suma al aumento de la entrega voluntaria de licencias, que alcanzó 435.000 casos el año pasado, con los conductores de mayor edad representando aproximadamente el 60% de quienes renunciaron a conducir. (International Press)
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