El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su gobierno contempla la posibilidad de una “toma amistosa” de Cuba, aunque advirtió que el resultado podría no ser necesariamente amistoso.
Trump hizo estas declaraciones ayer durante una conferencia de prensa en Doral, Florida, al referirse a la situación política y económica de la isla.
El mandatario indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, está encargado de abordar la situación con el gobierno cubano.
“Él se está ocupando de eso, y puede ser una toma amistosa o puede no ser una toma amistosa. No importaría mucho porque están prácticamente sin recursos”, declaró Trump ante periodistas.
El presidente añadió que Cuba enfrenta una situación económica extremadamente difícil y aseguró que el país “no tiene energía ni dinero”.
Trump también sostuvo que La Habana tendrá que llegar a un acuerdo con Washington o enfrentar otra forma de intervención política.
“Van a hacer un acuerdo o lo haremos igual de fácil de cualquier manera”, afirmó durante la conferencia.
Las declaraciones se producen en un contexto de tensiones internacionales y mientras el gobierno estadounidense mantiene presiones políticas y económicas sobre varios gobiernos de la región.
El gobierno cubano ha negado la existencia de negociaciones de alto nivel con Estados Unidos, aunque no ha desmentido completamente reportes sobre posibles contactos informales entre funcionarios estadounidenses y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro.
Durante décadas, Cuba ha sido un punto central de la política exterior estadounidense en el hemisferio occidental.
Las recientes declaraciones de Trump han reavivado el debate sobre el futuro político de la isla y el papel de Washington en los cambios de gobierno en América Latina. (RI/AG/IP/)
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