
Cuba cerró su embajada en Quito luego de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, expulsara a sus diplomáticos.
«El gobierno cubano lamenta profundamente la acción unilateral e inamistosa del gobierno ecuatoriano», indicó un comunicado oficial. Esta medida socava el respeto y cooperación que históricamente caracterizó sus relaciones bilaterales.
El comunicado oficial confirmó que la embajada ubicada en Quito cesó totalmente sus operaciones a las 10:00 de la mañana, hora local, de este viernes 6 de marzo.
El cierre marca una fractura abrupta en las relaciones diplomáticas entre Cuba y Ecuador. Esto ocurre mientras el presidente derechista Daniel Noboa adopta una postura dura hacia gobiernos izquierdistas regionales.
PERSONAS NO GRATAS
El miércoles, mediante una carta enviada a la embajada cubana, el gobierno de Noboa declaró a todo el personal diplomático y consular de Cuba en Ecuador como personas non gratas.
La carta explicaba que el gobierno de Ecuador otorgaba un plazo de 48 horas para que el embajador cubano, Basilio Antonio Gutiérrez García, y sus colegas abandonaran el país sudamericano.
El documento entregado por las autoridades ecuatorianas no incluyó ninguna explicación que justificara esta repentina solicitud de expulsión.
En fuentes extraoficiales se dijo que la embajada cubana coordinaba acciones de espionaje interno en Ecuador, primero con las misiones de médicos cubanos, que fueron echados hace algunos años del país, y con una red de «espías taxistas».
De este modo, el gobierno ecuatoriano rompió las relaciones diplomáticas que mantenía con La Habana desde 1960.
ACCIONES «INAMISTOSAS»
El gobierno cubano respondió a la exigencia diplomática con gran indignación. Sin embargo, a pesar de su fuerte rechazo a la medida, finalmente cumplió con la orden ecuatoriana.
En redes sociales, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel criticó duramente al gobierno de Noboa. No obstante, añadió que el pueblo ecuatoriano «siempre podrá contar con el afecto y apoyo de Cuba».
«Rechazamos las acciones injustificadas, hostiles e inamistosas del gobierno ecuatoriano hacia nuestra misión diplomática acreditada en esa nación», escribió Díaz-Canel, condenando la sorpresiva orden de expulsión.
El mandatario caribeño agregó tajantemente: «Esta acción sin precedentes daña las históricas relaciones de amistad y cooperación entre nuestros pueblos», lamentando el profundo deterioro de los vínculos bilaterales.
Díaz-Canel aseguró que Cuba seguirá manifestándose por «la preservación de la unidad latinoamericana». Esto a pesar de la «clara política de sometimiento a intereses imperiales» mostrada por Ecuador.
Estas declaraciones parecen referirse a las estrechas relaciones entre Noboa y el presidente estadounidense Donald Trump. Trump ha expresado repetidamente su deseo de ver caer al gobierno comunista cubano.
EL PLAN REGIONAL DE TRUMP
Precisamente esta semana, Trump declaró a la cadena CNN que planeaba enfocarse en lograr un cambio de régimen en La Habana una vez que cierre su actual guerra con Irán.
«Cuba también va a caer. Tienen muchas ganas de llegar a un acuerdo», afirmó el presidente Trump en una entrevista concedida a la presentadora de CNN, Dana Bash.
Sobre el conflicto con Irán, Trump explicó: «Estamos realmente concentrados en este en este momento». Y añadió sobre la isla caribeña: «Tenemos mucho tiempo, pero Cuba ya está lista».
A finales de febrero, Trump dijo a periodistas en la Casa Blanca que era posible que Estados Unidos terminara «teniendo una toma de control amistosa de Cuba».
Aunque no aclaró cómo sería, Trump señaló que el secretario de Estado, Marco Rubio, lideraría los esfuerzos para transformar el liderazgo en la isla, siendo un duro crítico de La Habana.
Noboa ha forjado estrechas relaciones con Trump. Esta semana, Ecuador anunció una operación conjunta con Estados Unidos para combatir cárteles, como parte de una creciente campaña antidrogas bajo Trump.
LA CUMBRE EN MAR-A-LAGO
Este fin de semana, Noboa viajará a Florida para reunirse con Trump en su finca de Mar-a-Lago. Asistirán otros líderes latinoamericanos de derecha a la cumbre «Escudo de las Américas».
Trump ya ha lanzado operaciones militares mortales en varias partes de América Latina. Además, ha amenazado con una mayor intervención directa en países de la región como México y Cuba.
Desde septiembre, Estados Unidos ha realizado al menos 44 ataques aéreos contra embarcaciones en el Mar Caribe y el Océano Pacífico oriental, acusándolos de contrabando sin presentar pruebas públicas.
En enero, Trump también autorizó un ataque en Venezuela para secuestrar al entonces presidente Nicolás Maduro. El objetivo era trasladarlo a Estados Unidos para enfrentar cargos por presunto narcotráfico.
Como parte fundamental de su estrategia de seguridad nacional, el presidente Trump ha argumentado repetidamente que Estados Unidos debe «restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental». (RI/AG/International Press)
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