El índice Nikkei registró esta mañana una caída superior a 2.200 yenes y descendió momentáneamente al rango de 54.000 puntos; la tensión en Medio Oriente impulsó ventas masivas por aversión al riesgo.
En las tres sesiones posteriores a los ataques a gran escala de Estados Unidos e Israel contra Irán, el retroceso acumulado alcanzó momentáneamente más de 4500 yenes; el mercado amplió pérdidas en un entorno de alta volatilidad.
La escalada bélica elevó los precios energéticos y reforzó temores de enfriamiento económico en Japón; inversores intensificaron posiciones defensivas ante la posible expansión del conflicto.
La jornada previa ya había marcado la mayor caída del año, con un descenso momentáneo superior a 1900 yenes; los intercambios de ataques en torno a Irán mantienen la inestabilidad bursátil.
El crudo WTI (petróleo ligero) subió hasta el rango de 77 dólares por barril; el encarecimiento del petróleo presiona expectativas inflacionarias y añade incertidumbre a los mercados financieros asiáticos. (RI/AG/IP/)
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