La creciente tensión en Irán ha encendido alertas en los mercados internacionales por el riesgo de interrupciones en el suministro de petróleo. Los operadores anticipan posibles dificultades para el crudo procedente del Medio Oriente al inicio de la semana.
El precio del petróleo WTI (crudo ligero) ha subido 17 % en los últimos 2 meses. El 27 de febrero, antes del ataque contra Irán, el barril alcanzó 67,83 dólares, su nivel más alto desde agosto de 2025.
El mercado teme un eventual bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte marítimo de petróleo. Si se cerrara, el impacto sobre el suministro mundial sería inmediato y significativo.
Como antecedente, un ataque estadounidense a instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025 elevó el precio del barril hasta 78 dólares, mostrando la sensibilidad del mercado ante eventos militares en la región.
JAPÓN DEPENDE DE MEDIO ORIENTE
Japón depende del Medio Oriente para aproximadamente 90 % de sus importaciones de crudo. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait figuran entre sus principales proveedores de energía.
Un alza sostenida del petróleo tendría efectos directos en Japón, especialmente en los precios de la gasolina y otros combustibles. Esto podría trasladarse también a mayores costos de transporte y producción.
No obstante, el gobierno considera que no habrá un impacto inmediato grave. Japón dispone de amplias reservas estratégicas, gestionadas tanto por el Estado como por empresas privadas.
Según el Ministerio de Economía, Comercio e Industria, hasta fines de diciembre de 2025 el país contaba con reservas equivalentes a 254 días de consumo. Esto asegura el suministro durante aproximadamente 8 meses.
(RI/AG/IP/)
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