
Cuando la princesa Aiko apareció en el palco VIP vistiendo un kimono de mangas largas (furisode) color melocotón, el recinto estalló. El público, puesto en pie, le dedicó una estruendosa y emotiva ovación.
El 18 de enero, acompañó al emperador y a la emperatriz al octavo día del torneo en el coliseo de Ryogoku Kokugikan. Disfrutaron juntos de este evento de Año Nuevo.
Aiko es una verdadera fanática del sumo desde los cuatro años. Conoce de memoria los nombres, orígenes y establos de los luchadores, anotando los resultados con lápiz en su tabla.
A diferencia de hace seis años, cuando preguntaba a través de su padre, esta vez cuestionó directamente al presidente de la Asociación de Sumo (Nihon Sumo Kyokai), Nobuyoshi Hakkaku.
OJALÁ FUERA EMPERATRIZ
Su actitud independiente y madura al analizar la caída de los grandes campeones impresionó a los asistentes. Incluso se escucharon voces entre el público diciendo: «Ojalá Aiko se convirtiera en emperador».
El hermoso kimono que lució era el mismo de su graduación en la Universidad Gakushuin. Esta elección refleja su carácter austero de cuidar y valorar profundamente sus pertenencias personales.
En su vida privada, mantiene fuertes lazos. Se reúne frecuentemente con amistades en el (Shinagawa Prince Hotel), un lugar favorito desde su infancia, alquilando pisos completos bajo estrictas medidas de seguridad policial.
Detrás de ese cerco oficial, Aiko disfruta como cualquier joven. Es una apasionada seguidora de los ídolos masculinos de la agencia (STARTO ENTERTAINMENT), como lo demostró su afición universitaria por (Johnny’s WEST).
INTENTARON PRESENTARLE A UN IDOL GUAPO
La revista Shukan Bunshun narró que un amigo universitario intentó presentarle a un joven talento de su misma edad. Este muchacho pertenecía al grupo más cercano a debutar profesionalmente en la famosa agencia.
El candidato era un ídolo intelectual. Además de cantar, se graduó en cuatro años de una universidad difícil, estudiaba en los camerinos de madrugada y provenía de una familia intachable.
Sin embargo, el joven rechazó la invitación. Entre bromas, explicó a su entorno que no aceptaba la cita porque, si algo salía mal, probablemente sería borrado de Japón.
A pesar de esta anécdota e fallido intento los profundos vínculos que mantiene con sus amistades universitarias podrían ser el hilo rojo que guíe su futura elección de pareja. (RI/AG/IP/)
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