
El ícono de los robots aspiradores, Roomba, atraviesa un punto de inflexión tras anunciar en diciembre de 2025 su bancarrota bajo el Capítulo 11 y su venta a una firma china. Ahora, la supervivencia de la marca depende en gran medida del mercado japonés.
La empresa estadounidense iRobot comunicó el 14 de diciembre de 2025 su acogida al Capítulo 11, confirmando una crisis que analistas ya anticipaban tras años de pérdida progresiva de cuota global frente a competidores chinos.
Desde su lanzamiento en 2002, Roomba transformó la limpieza doméstica con precios accesibles y tecnología innovadora. Llegó a Japón en 2004, donde logró posicionarse como pionero pese a viviendas pequeñas y con múltiples desniveles.
El avance de fabricantes chinos como Roborock y Ecovacs cambió el panorama en la década de 2020. Su adopción de sensores LiDAR superó en velocidad y estabilidad al sistema visual vSLAM defendido por Roomba.
La frustrada compra por parte de Amazon, bloqueada por reguladores europeos en enero de 2024, fue interpretada como señal de alarma. Sin esa alianza estratégica, iRobot perdió una oportunidad crucial de integración en el ecosistema doméstico inteligente.
El plan de rescate contempla la venta a Shenzhen PICEA Robotics Co., Ltd., su socio manufacturero. La integración vertical busca reducir costos, pero implica abandonar parte de la estrategia premium que sostuvo la imagen de Roomba durante dos décadas.
La transferencia a un grupo chino también genera inquietud sobre seguridad de datos, ya que los robots aspiradores recopilan información detallada del hogar. Ese factor podría erosionar la confianza de consumidores que elegían Roomba por su origen estadounidense.
En este contexto, iRobot Japan anunció el 19 de febrero el lanzamiento exclusivo del Roomba Mini, modelo compacto de 24,5 centímetros y precio inferior a 50.000 yenes, diseñado específicamente para las características del mercado japonés.
El dispositivo reduce casi a la mitad la superficie respecto a la serie 600 y admite hojas desechables comerciales en modo fregado. Con precios de 39.800 y 49.800 yenes, compite directamente con SwitchBot y Anker.
Colores como SAKURA y WAKABA evidencian una estrategia adaptada culturalmente. Japón representa el último bastión sólido de la marca: en 2025 mantiene 63,1 % del mercado minorista local, frente al 7,9 % global registrado en el primer trimestre.
Según datos de IDC de septiembre de 2025, el liderazgo mundial corresponde a empresas chinas. Japón, donde “robot aspirador” sigue asociado a Roomba, se convierte así en el motor financiero que podría sostener la reestructuración global.
Mientras en Norteamérica se crea iRobot Safe Corporation para aislar datos del control chino y en Europa se impulsa la adopción del estándar Matter, la compañía apuesta a que Japón financie su renacimiento tecnológico y reputacional. (RI/AG/IP/)
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