El endurecimiento de los exámenes para convertir licencias extranjeras en Japón ha provocado que la tasa de aprobación caiga drásticamente del 90% al 10% en algunas regiones, impactando directamente en la disponibilidad de trabajadores foráneos necesarios actualmente.
Esta reforma administrativa responde al incremento de accidentes protagonizados por conductores extranjeros en ámbitos privados, lo que obligó a las autoridades a elevar la exigencia de las pruebas teóricas y prácticas para garantizar la seguridad vial nacional.
Actualmente, el examen de conocimientos pasó de 10 preguntas con ilustraciones a 50 preguntas escritas, mientras que la prueba de habilidades incluye ahora maniobras complejas como el cruce de vías férreas y arranques en pendientes de gran inclinación.
IMPACTO EN EL EMPLEO
En prefecturas como Kanagawa y Mie, los aprobados disminuyeron de forma alarmante, dejando a miles de extranjeros de sectores como la mecánica automotriz y la agricultura sin la posibilidad legal de conducir vehículos indispensables para realizar sus labores.
Para muchos empleados foráneos, no obtener la licencia representa un obstáculo insalvable para acceder a puestos de trabajo, ya que la falta de movilidad limita su utilidad en industrias que dependen críticamente del transporte de materiales y personal.
El centro de licencias de Saitama registra una saturación extrema donde las citas disponibles tienen una espera de 2 a 3 meses, paralizando la contratación de mano de obra en una región que sufre escasez de trabajadores.
La barrera idiomática agrava el problema puesto que lenguas como el malayo no están incluidas en las 20 opciones disponibles para el examen, forzando a los candidatos a realizar las pruebas en idiomas que no dominan con fluidez.
Esta situación genera una crisis operativa en empresas que contrataron aprendices técnicos, quienes ahora no pueden mover vehículos dentro de los talleres, afectando la productividad y el cumplimiento de metas económicas establecidas para este año fiscal 2026.
Aunque las medidas buscan reducir siniestros viales, la rigurosidad actual podría asfixiar sectores económicos vitales si no se implementan programas de capacitación específicos que faciliten la integración de conductores extranjeros al estricto sistema vial japonés hoy. (RI/AG/IP/)
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