La economía japonesa logró a expandirse en 2025 tras dos años de estancamiento, al registrar un crecimiento real de 1,1%, según datos divulgados ayer por la OfIcina de Gabinete (Naikakufu). El avance superó la tasa potencial, pese a presiones externas.
El repunte se produjo en un contexto adverso marcado por la política arancelaria estadounidense y el encarecimiento interno de los alimentos. Aun así, el consumo privado y la inversión empresarial sostuvieron la actividad, aunque con señales de desaceleración en el segundo semestre.
El consumo privado aumentó 1,4% y aportó 0,7 puntos porcentuales al crecimiento total. Encadena siete trimestres consecutivos al alza hasta octubre-diciembre, la racha más extensa desde el periodo posterior al Gran Terremoto del Este de Japón.
Videojuegos, juguetes, teléfonos inteligentes y automóviles lideraron el dinamismo del gasto. Pese a una inflación superior al 2%, los hogares recortaron en alimentos, pero mantuvieron desembolsos en ocio y productos vinculados a preferencias personales.
PUNTO DE RECUPERACIÓN
La inversión en capital fijo avanzó 1,5%, impulsada por el sector automotor, servicios de investigación y computadoras. Analistas privados señalaron que la recuperación corrigió parcialmente la caída simultánea de consumo e inversión registrada el año anterior.
Las exportaciones crecieron 2,9% y sumaron cinco años consecutivos en terreno positivo. La reducción de precios por parte de fabricantes automotrices mitigó el impacto esperado de los aranceles estadounidenses, mientras la inversión en automatización y AI compensó debilidades.
En términos nominales, el producto interno bruto avanzó 4,5% y alcanzó un récord de 662,7 billones de yenes (unos 4.326 billones de dólares). Sin embargo, el crecimiento salarial fue moderado, lo que limita la transmisión de beneficios corporativos hacia los hogares.
El consumo real, equivalente a 308,4 billones de yenes (unos 2.013 billones de dólares), permanece por debajo del nivel previo a la pandemia registrado en 2019. La recuperación del gasto familiar sigue incompleta y condiciona la solidez estructural de la expansión.
UN TRIMESTRE MALO
El último trimestre mostró fragilidad. El crecimiento anualizado fue de apenas 0,2%, muy inferior al 1,48% previsto por el sondeo privado ESP Forecast. Exportaciones y equipos productivos avanzaron con debilidad.
Para 2026, el desempeño dependerá en gran medida de la recuperación sostenida del consumo, que representa la mitad del PIB. Persisten riesgos asociados a la depreciación del yen, restricciones chinas de tierras raras y la eficacia fiscal del gobierno de Sanae Takaichi. (RI/AG/IP/)
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