
El conteo avanza y la tendencia se vuelve irreversible. A las 22:20 horas, la coalición gobernante ya ha asegurado oficialmente 256 escaños, mientras las proyecciones de Yomiuri mantienen una previsión devastadora para la oposición.
El Partido Liberal Democrático (Jiminto) se encamina a una victoria absoluta con una estimación final de entre 304 y 332 diputados. La Primera Ministra Sanae Takaichi obtendría así un cheque en blanco legislativo.
Superar la barrera de los 310 escaños es la clave de la noche. Esto permitiría al oficialismo iniciar la reforma de la Constitución sin depender de nadie, un hito histórico para el conservadurismo japonés en esta era.
Las victorias individuales siguen confirmándose minuto a minuto. En el distrito 3 de Hiroshima, Rintaro Ishibashi del PLD ha asegurado oficialmente su elección, sumándose a la ola de triunfos que consolida el poder del partido.
Mientras tanto, el bloque Chudo (Alianza de Reforma Centrista) se hunde sin remedio. Su proyección se estanca en un promedio de 47 escaños. La estrategia de fusión opositora ha fracasado estrepitosamente.
El Nippon Ishin no Kai resiste como segunda fuerza política con una estimación de entre 31 y 36 curules. Aunque lejos del líder, se mantiene como el interlocutor preferente en el nuevo parlamento japonés.
El Partido Democrático para el Pueblo (Kokumin Minshuto) lograría entre 27 y 33 escaños, superando ampliamente al Partido Comunista, que queda reducido a la irrelevancia con una proyección mínima de apenas 3 a 4 diputados.
Las nuevas voces resuenan con fuerza. El ultraderechista Sanseito proyecta entre 14 y 18 escaños. Por su parte, la agrupación Mirai irrumpiría con entre 9 y 12 representantes. (RI/International Press)
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