A menudo ignoramos un dolor de estómago persistente o una tos que no cesa. Nos automedicamos y seguimos adelante, creyendo que no es nada grave. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que este hábito es letal.
Muchas patologías graves comienzan con señales sutiles que el cuerpo envía y que decidimos omitir por falta de tiempo. Lo que parece una simple molestia puede ser la incubación de una enfermedad crónica o degenerativa si no se trata médicamente.
Según la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), las infecciones no tratadas causan aproximadamente el 13% de todos los casos de cáncer a nivel mundial. Virus y bacterias actúan silenciosamente durante años antes de mostrar su verdadera cara.
HELICOBACTER PYLORI
El ejemplo más dramático es el Helicobacter pylori. Esta bacteria suele camuflarse bajo los síntomas de una gastritis común o acidez estomacal recurrente. Millones de personas consumen antiácidos de venta libre para aliviar el ardor, ocultando la verdadera causa.
La IARC clasifica a esta bacteria como un carcinógeno del Grupo 1, al mismo nivel que el tabaco. Si no se erradica con antibióticos, la inflamación crónica destruye el revestimiento estomacal, provocando úlceras y, finalmente, cáncer gástrico.
Este riesgo es alarmantemente alto en poblaciones asiáticas y latinoamericanas debido a factores genéticos y dietéticos. En Japón y gran parte de Sudamérica, el cáncer de estómago sigue siendo una de las principales causas de muerte oncológica.
Lo trágico es que esta neoplasia es prevenible. Un simple test de aliento y un tratamiento oportuno pueden eliminar la bacteria. Sin embargo, la cultura de «aguantar el dolor» permite que la infección progrese hasta que es irreversible.
OTROS ENEMIGOS SILENCIOSOS
No es el único caso de negligencia involuntaria. La Hepatitis B y C pueden manifestarse inicialmente como una simple fatiga o una «gripe» que nunca se curó bien. Sin tratamiento, estos virus atacan el hígado silenciosamente durante décadas.
La OMS señala que estas hepatitis virales son responsables de la mayoría de los casos de cirrosis y carcinoma hepatocelular. El diagnóstico tardío convierte una infección hoy en día controlable en una sentencia de muerte por cáncer de hígado.
Del mismo modo, el Virus del Papiloma Humano (VPH) puede pasar desapercibido sin verrugas ni síntomas visibles. Sin embargo, la ciencia confirma que es la causa de casi la totalidad de los casos de cáncer de cuello uterino.
La detección temprana es la única diferencia real entre la vida y la muerte. No normalice el dolor constante ni se automedique. Ante síntomas persistentes, la consulta médica rigurosa no es una pérdida de tiempo, es un seguro de vida. (RI/AG/International Press)
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