
En un giro diplomático que ha desafiado todos los pronósticos, la Casa Blanca se convirtió este martes en el escenario de un inesperado deshielo. Las imágenes oficiales desde el Despacho Oval mostraron a Donald Trump y Gustavo Petro sonrientes, dejando atrás meses de tensión extrema y amenazas veladas.
«Nos entendimos muy bien», sentenció Trump tras el encuentro. Aunque el mandatario estadounidense admitió que él y Petro «no eran los mejores amigos», calificó la reunión de cordial y aseguró no haberse sentido insultado, marcando un cambio radical en su retórica.
Por su parte, el presidente colombiano fue igual de directo al valorar la cita. «Me gustan los gringos francos», declaró Petro, quien calificó su impresión del líder republicano como «positiva» y defendió la necesidad de dialogar entre contradictores para encontrar una «hermandad humana».
El encuentro ocurre en un contexto de alta volatilidad. Apenas un mes antes, tras la incursión militar de Estados Unidos que derrocó a Nicolás Maduro en Venezuela, Trump había insinuado que Colombia podría ser el siguiente objetivo. Sin embargo, la hostilidad dio paso a un pragmatismo sorprendente.
TEMA CLAVE: NARCOTRÁFICO
Uno de los puntos más críticos fue la lucha contra las drogas. Cabe recordar que en 2025, Washington retiró a Colombia la certificación como socio estratégico por el auge de cultivos de coca. Petro aprovechó la ocasión para entregar a Trump una lista con nombres de «los verdaderos dueños del narcotráfico».
Según el mandatario colombiano, estos capos no están en la selva ni portan fusiles. «Viven en Dubái, en Madrid, en Miami», aseguró Petro, instando a la inteligencia estadounidense a perseguir el capital financiero en lugar de centrarse solo en los campesinos.
El tema de las sanciones personales también estuvo sobre la mesa. Petro, quien figura en la lista OFAC del Tesoro por sus declaraciones sobre Gaza, reveló que Trump le confesó en privado que «no cree en las sanciones» y que no las ve racionales en este caso.
Públicamente, Trump fue más cauto y solo mencionó que están «trabajando en ello», sin dar detalles sobre si se levantarán los castigos financieros o si se devolverá la certificación al país andino.
La agenda regional incluyó la situación de Venezuela. Ambos líderes discutieron una posible reactivación económica fronteriza, aunque sin anunciar medidas concretas. Petro insistió en que el cierre de fronteras en el pasado solo benefició el tráfico ilegal de cocaína.
Al finalizar, Petro reveló haber solicitado la desclasificación de archivos de la CIA sobre el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán y la toma del Palacio de Justicia. Calificó la reunión con un «nueve» sobre diez.
El cierre de la jornada fue simbólico y teatral. Trump regaló a Petro un ejemplar firmado de su libro «El arte de la negociación» con una dedicatoria: «Eres genial». Una foto final con una nota manuscrita de «Amo a Colombia» selló esta nueva y extraña etapa bilateral. (RI/AG/IP/)
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