El Sindicato de Trabajadores de Toyota Motor ha puesto sobre la mesa una cifra contundente para las negociaciones salariales de esta primavera. La organización ha oficializado hoy su demanda de un aumento salarial que alcanza los 21.580 yenes mensuales. No se trata de un bono ni de un pago único anual, sino de un incremento directo y permanente a la nómina de cada mes, una exigencia que busca blindar el poder adquisitivo de la plantilla frente a la inflación y la incertidumbre económica.
La propuesta establece un esquema de subida que va desde los 8.590 hasta los 21.580 yenes al mes, dependiendo de las 17 categorías y rangos laborales existentes. Este movimiento marca un giro estratégico decisivo: si el año anterior los esfuerzos se centraron en elevar el sueldo de los jóvenes para captar talento, esta vez la artillería sindical busca recompensar a los empleados de nivel medio y a los veteranos, quienes recibirán el mayor impacto de este ajuste mensual en sus bolsillos.
MÁS DINERO A CAMBIO DE PRODUCTIVIDAD
La agresividad de la demanda salarial contrasta con el tono de responsabilidad que el sindicato ha mantenido respecto al rendimiento. Keisuke Kito, presidente del comité ejecutivo, advirtió durante la rueda de prensa que este aumento mensual no será gratuito. Dado que los beneficios de la empresa están bajando, el líder sindical subrayó que la plantilla debe comprometerse a elevar la productividad para justificar y sostener estos sueldos más altos a largo plazo.
Además del salario base, la organización presiona para aumentar los complementos vinculados a la evaluación personal. El objetivo es que la meritocracia tenga un reflejo monetario inmediato cada mes, acelerando también las mejoras para los trabajadores mayores de 60 años, un sector cada vez más crucial en la estructura de la compañía.
LOS ARANCELES GOLPEAN EL BONO ANUAL
Mientras se pelea por el sueldo mensual, el realismo se ha impuesto en la parte variable. El sindicato solicitará un bono anual equivalente a 7,3 meses de salario. Aunque la cifra sigue siendo astronómica para el estándar japonés, supone una reducción de 0,3 meses respecto al récord del año pasado.
Este paso atrás en las bonificaciones es el precio a pagar por las hostiles políticas comerciales de Estados Unidos. Toyota estima que su beneficio operativo se desplomará un 29% hasta los 3,4 billones de yenes en marzo de 2026, lastrado por un coste de aranceles de 1,45 billones. Ante este escenario de «vientos en contra», los trabajadores han optado por asegurar el dinero fijo mes a mes antes que arriesgarlo todo en los beneficios anuales. (RI/AG/International Press)
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