
Para muchas personas que rondan los 50 años, la ansiedad por los fondos de jubilación se vuelve una realidad tangible ante el aumento del coste de vida. Surge entonces la pregunta inevitable: «¿Estoy a tiempo de construir un patrimonio o es demasiado tarde?». La respuesta corta es que, gracias al sistema de ahorro e inversión conocido como Shin NISA (Nuevo Programa de Inversión Libre de Impuestos de Japón), aún existe un margen maniobra estratégico para quienes buscan proteger y hacer crecer su dinero.
Si una persona comienza a los 50 años invirtiendo 50.000 yenes mensuales de forma constante hasta los 65, habrá aportado un capital principal de 9 millones de yenes tras 15 años. Según las proyecciones del simulador de la Agencia de Servicios Financieros, con un rendimiento anual moderado del 3%, ese capital se transformaría en 11.349.000 yenes. En un escenario más optimista del 5%, la cifra podría ascender hasta los 13.364.000 yenes, lo que supone un beneficio de más de 4 millones de yenes libres de impuestos.
LAS VENTAJAS DEL NUEVO NISA
La mayor fortaleza del Shin NISA radica en su exención fiscal permanente. En una inversión convencional, los beneficios y dividendos están sujetos a un impuesto de aproximadamente el 20%; sin embargo, bajo este esquema, el inversor recibe la totalidad de las ganancias. El sistema se divide en dos pilares: el Tsumitate Toushi Waku (Cuota de inversión acumulada), ideal para aportaciones mensuales en fondos diversificados, y el Seichou Toushi Waku (Cuota de inversión de crecimiento), que permite la compra de acciones y otros activos.
Aunque la meta ideal de muchos hogares es alcanzar los 20 millones de yenes para el retiro, lograrlo en solo 15 años requiere un esfuerzo considerable. Para alcanzar esa cifra con un rendimiento del 3%, sería necesario invertir unos 90.000 yenes al mes. Esta cantidad puede ser elevada para muchos presupuestos, lo que refuerza la idea de que, en el mundo de las finanzas, el tiempo es el aliado más valioso. Cuanto antes se inicie, menor será la carga mensual necesaria para alcanzar los objetivos.
CLAVE DE LA ESTRATEGIA: CONSTANCIA
Para quienes comienzan en la década de los 50, la clave no es necesariamente invertir sumas exorbitantes, sino aprovechar la combinación de «tiempo y acumulación». El Shin NISA permite empezar desde cantidades mínimas, como 500 o 1.000 yenes, lo que lo hace accesible para principiantes. Al invertir de manera diversificada y constante, se reduce el riesgo de pérdida de valor del dinero frente a la inflación, algo que los ahorros estáticos en cuentas bancarias no pueden garantizar.
Es fundamental entender que toda inversión conlleva riesgos y que los rendimientos pasados no garantizan beneficios futuros. Por ello, el paso más importante para los ciudadanos de 50 años es analizar sus gastos actuales, estimar su futura pensión y diseñar un plan de inversión que sea sostenible sin comprometer su calidad de vida presente. Informarse sobre el funcionamiento del Shin NISA hoy puede marcar la diferencia entre una vejez con carencias o una jubilación con estabilidad financiera. (RI/AG/IP/)
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