El «impuesto a la soltería» arranca en abril: más presión fiscal

Japón lanza en abril el polémico "Fondo de Apoyo a la Crianza", bautizado como el "impuesto a la soltería"

En abril de 2026, el Gobierno de Japón pondrá en marcha el polémico Kodomo Kosodate Shien-kin Seido (Fondo de Apoyo para los Niños y la Crianza). Aunque el nombre oficial suena benevolente, la sociedad civil lo ha bautizado con un término mucho más crudo: el «impuesto a la soltería». Esta medida obligará a todos los ciudadanos, sin importar su estado civil o si tienen descendencia, a financiar un fondo mediante un recargo directo en sus primas de seguro médico.

Kinuyo Osawa, influyente experta en política fiscal, critica con dureza este planteamiento. Según la especialista, imponer una carga que oscilará entre los 300 y los 19.200 yenes anuales (¥1.600 x 12) en plena era de inflación es una contradicción absoluta. Para los jóvenes que luchan por ahorrar para un futuro hogar, este nuevo descuento mensual no es un apoyo, sino un obstáculo que reduce su capacidad de decisión y dinamita cualquier incentivo para el matrimonio.


LA TRAMPA DE «RECAUDAR PARA REPARTIR»

La crítica más incisiva de Osawa apunta a la ineficiencia del modelo estatal de «tomar y distribuir». Este mecanismo requiere una estructura administrativa masiva para gestionar recaudaciones, evaluaciones y transferencias. En el camino, gran parte del dinero se pierde en el mantenimiento de secretarías, consultoras y agencias de publicidad que se benefician de la gestión de estos fondos, dejando apenas una fracción de lo recaudado para los destinatarios finales.

Este modelo no solo es ineficiente desde el punto de vista financiero, sino que es socialmente corrosivo. Al etiquetar la recaudación como un fondo de crianza, el Gobierno fomenta la división entre solteros y familias, creando un ambiente donde la paternidad deja de ser un motivo de alegría colectiva para convertirse en una semilla de resentimiento social. La verdadera solución no es crear nuevos cargos, sino simplemente dejar de arrebatar el dinero del bolsillo de los trabajadores, afirma la experta.


TRES DÉCADAS DE POLÍTICAS FALLIDAS

La implementación de este recargo es vista por los analistas como una admisión de culpa por parte de un Estado que ha fracasado sistemáticamente desde los años 90. Tras planes históricos como el Enzeru Puran (Angel Plan), la tasa de natalidad sigue hundiéndose. El problema radica en que el Gobierno insiste en apoyar a los niños una vez que han nacido, pero ignora la precariedad económica que impide que los jóvenes lleguen siquiera a la etapa del matrimonio.

Osawa califica de «insensibilidad política» el hecho de lanzar otra medida similar a las que han fallado durante 30 años sin realizar una autocrítica real. Mientras la inflación devora los recientes aumentos salariales, el Estado introduce silenciosamente mecanismos para recuperar ese dinero. Para la experta, si el objetivo es realmente salvar la demografía, la única política lógica es aumentar el ingreso neto de la juventud mediante la reducción de cargas fiscales, permitiéndoles planificar su vida con estabilidad y sin miedo al futuro. (RI/AG/IP/)


 


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