El Gobierno de Japón ha dado un paso decisivo para transformar el panorama financiero de las familias niponas. A través de la aprobación del esquema de reforma fiscal para el año fiscal 2025, se ha oficializado la creación del «Kodomo NISA», un sistema de inversión libre de impuestos diseñado específicamente para menores de edad. A partir de 2027, los ciudadanos de entre 0 y 17 años podrán contar con un cupo de inversión anual de 600.000 yenes, con un límite máximo exento de impuestos de 6 millones de yenes, con el objetivo de financiar hitos vitales como la educación universitaria.
Esta nueva herramienta se integrará dentro del marco general del NISA, permitiendo que, al cumplir los 18 años, los fondos acumulados se transfieran automáticamente al cupo de inversión estándar de 18 millones de yenes. Para garantizar que el capital cumpla su propósito educativo o de formación, el Gobierno ha estipulado que los retiros sólo podrán ser realizados por los tutores legales a partir de que el menor cumpla 12 años y bajo su consentimiento explícito. Los activos permitidos seguirán siendo fondos de inversión seleccionados por su estabilidad y aptitud para el crecimiento a largo plazo.
La reforma no solo se limita a los más jóvenes, sino que expande las opciones para los inversores actuales. Se añadirán nuevos índices bursátiles como el «Yomiuri Kabuka Shisu» y el «JPX Prime 150 Shisu», además de incluir fondos de inversión centrados en bonos, diversificando así el perfil de riesgo de los ahorradores. Asimismo, en el ámbito de los criptoactivos, el Gobierno planea simplificar la tributación: los beneficios pasarían de una tasa máxima del 55% a un tipo impositivo fijo del 20%, equiparando las criptomonedas con las acciones y fondos convencionales.
Más allá del ámbito financiero, el paquete de medidas incluye incentivos para el sector vivienda, extendiendo las deducciones por préstamos hipotecarios y aumentando los beneficios para hogares con hijos que adquieran viviendas con alta eficiencia energética. No obstante, la reforma también contempla ajustes al alza en otras áreas, como el incremento del impuesto de salida para turistas internacionales, que subirá de 1.000 a 3.000 yenes, y la creación de un impuesto especial sobre la renta destinado a la defensa nacional, marcando una hoja de ruta fiscal integral para el Japón de 2027. (RI/AG/IP/)
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