
La matriz energética japonesa sigue dominada por los combustibles fósiles. Más del 70 % de la electricidad del país proviene de la generación térmica —principalmente gas natural, carbón y petróleo—, lo que refleja una fuerte dependencia de recursos externos, dice un informe de Chubu Electric Power, la tercera empresa eléctrica de Japón.
Hasta 2010, la energía nuclear aportaba cerca del 25 % de la electricidad nacional. Sin embargo, tras el accidente de Fukushima, varios reactores quedaron paralizados y su participación cayó a apenas el 6 %. Por otro lado, las energías renovables —como la hidroeléctrica, solar y eólica— han crecido de forma constante, pero aún representan una fracción limitada del total, pese a que el gobierno apuesta por su expansión a mediano plazo.
DEPENDENCIA CASI TOTAL DEL EXTRANJERO
Japón carece de reservas suficientes de gas, petróleo o uranio, por lo que importa alrededor del 90 % de su energía. El petróleo proviene mayoritariamente de Oriente Medio, mientras que Australia es un socio clave en el suministro de gas natural y carbón.
El transporte de estos recursos no está exento de riesgos: en 2019, un petrolero japonés fue atacado en el estrecho de Ormuz, un episodio que evidenció la fragilidad de la seguridad energética del país. Lo importado suele consumirse en apenas dos o tres días, lo que obliga a un flujo constante de cargamentos y expone al sistema a crisis geopolíticas.
Generación eléctrica en Japón (Año fiscal 2022)
Fuente de energía | Porcentaje |
---|---|
Térmica (火力) | 73% |
Energía solar (太陽光) | 9% |
Hidroeléctrica (水力) | 8% |
Nuclear (原子力) | 6% |
Biomasa (バイオマス) | 4% |
Eólica y geotérmica (風力・地熱) | 1% |
ENERGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO
La producción eléctrica es responsable de cerca del 40 % de las emisiones de CO₂ de Japón, que ocupa, con un 3,2%, el quinto lugar mundial en generación de estos gases en una lista que China encabeza con un 32,1%, seguida por EEUU (13,6%, India (6,6%) y Rusia (4,9%). El impacto del calentamiento global es preocupante: se estima que hacia 2100 la temperatura media del planeta podría aumentar hasta 5,7 ºC respecto a 1950.
En Japón, esto se traduciría en fenómenos meteorológicos extremos, como más tifones e inundaciones, alternados con periodos de sequía. Además, la agricultura sufriría pérdidas, algunas regiones quedarían sumergidas por la subida del nivel del mar y plagas hoy limitadas a climas tropicales podrían extenderse, aumentando el riesgo de enfermedades.
EL DILEMA DE LAS RENOVABLES
Aunque muchos se preguntan por qué no se apuesta de manera total por la energía solar, eólica o hidráulica, los expertos advierten que el sistema energético debe cumplir simultáneamente cuatro condiciones: ser seguro, estable, limpio y asequible. Su mantenimiento sigue siendo caro.
Por eso, la transición requiere un equilibrio que combine renovables, medidas de eficiencia energética y tecnologías que reduzcan las emisiones del gas y el carbón.
QUÉ PUEDE HACER LA CIUDADANÍA
El esfuerzo no depende únicamente de los gobiernos. Acciones cotidianas como elegir electrodomésticos eficientes, apagar luces innecesarias o moderar el consumo pueden reducir de manera significativa las emisiones. Proteger el medioambiente y asegurar el suministro energético pasa por un cambio colectivo en la forma de producir y utilizar la energía. (RI/International Press)
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