
El Ministerio de Defensa de Japón anunció hoy que desplegará misiles de largo alcance en bases de las Fuerzas de Autodefensa de todo el país de aquí a 2027, en el marco de su nueva estrategia de “capacidad de contraataque” contra bases enemigas. La primera unidad en recibirlos será el cuartel de Kengun, en la ciudad de Kumamoto, donde está previsto que el armamento se instale hacia finales de 2025.
El sistema elegido para Kumamoto es la versión mejorada del misil terrestre “Typo 12”, desarrollado en Japón, cuyo alcance se extenderá de 100 kilómetros a unos 1.000 kilómetros. Con ello, casi todo el territorio de Corea del Norte y gran parte de la costa oriental de China quedarán dentro de su radio de acción, en un intento de reforzar la capacidad de disuasión frente a las crecientes actividades militares de Pekín y Pyongyang.
El despliegue de misiles de largo alcance no se limitará a Kumamoto. Se proyecta su instalación en siete guarniciones clave, incluidas bases en Kyushu y Hokkaido, donde operan los regimientos de misiles antibuque del Ejército de Tierra. El proceso de selección tuvo en cuenta no solo la estrategia del “giro hacia el suroeste” de las Fuerzas de Autodefensa, sino también el nivel de entrenamiento de las tropas y las condiciones de cada emplazamiento.
TAMBIÉN MISILES HIPERSÓNICOS Y TOMAHAWK
Además de esta versión mejorada del misil Tipo 12, el Ministerio de Defensa prevé la introducción de ocho tipos de armamento de largo alcance. Entre ellos destacan los misiles planeadores de alta velocidad, con alcance de varios cientos de kilómetros, los proyectiles hipersónicos capaces de superar Mach 5, y la compra de misiles de crucero estadounidenses Tomahawk, con un rango de más de 1.600 kilómetros, que serán instalados en destructores Aegis de la Fuerza Marítima de Autodefensa. Está previsto que tanto los nuevos sistemas japoneses como los Tomahawk estén operativos antes de 2027.
El coste estimado de este ambicioso programa asciende a unos 5 billones de yenes (unos 33.982 millones de dólares) en cinco años, de los cuales más de 1 billón de yenes ya figura en la solicitud presupuestaria para el año fiscal 2026. El objetivo, según el gobierno, es consolidar una “capacidad de defensa en profundidad” que permita responder desde fuera del alcance de los misiles enemigos. Japón se rearma para disuadir en el entorno de seguridad “más complejo y severo desde la posguerra”.
La capacidad de contraataque militar fue incluida por primera vez en los tres documentos de seguridad aprobados en 2022, desdibujando la doctrina de “defensa exclusivamente defensiva” que Japón mantenía desde el final de la Segunda Guerra Mundial. (RI/AG/IP/)
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