
El tribunal de distrito de Wakayama condenó a ocho años de prisión a Haru Taira y Nanami Taira, pareja japonesa de 26 años, por causar la muerte de su hija Runa, de dos años, tras un prolongado historial de abusos e inanición.
La jueza Keiko Fukushima determinó que ambos progenitores comparten la misma culpabilidad en el delito de abandono de persona con resultado de muerte ocurrido en julio del año pasado.
Al momento de su fallecimiento, la menor pesaba solo seis kilogramos, aproximadamente la mitad del peso promedio para su edad, presentaba una fractura y desgarro en la mandíbula y tenía la piel descolorida.
La investigación reveló que Runa sufrió violencia física constante desde los 18 meses de edad. El maltrato escaló cuando el hijo mayor de la pareja ingresó al jardín de infancia, aumentando el tiempo a solas entre Nanami y la víctima. La madre confesó que dejó de alimentarla porque «detestaba ver su rostro», luego de que un familiar comentara que prefería al primogénito.
CRUELDAD Y NEGLIGENCIA
La fiscalía, que inicialmente solicitó una pena de nueve años, expuso mensajes de texto intercambiados por la pareja a través de la aplicación LINE pocos días antes del deceso, donde llamaban a la menor «idiota» (aho).
El 7 de julio, Haru escribió: «Su cuerpo se está descomponiendo por dentro, ¿no? Pronto se le colapsarán los intestinos». Al día siguiente, el padre preguntó por el estado de la menor, a lo que Nanami respondió: «A la idiota le di agua y la puse a dormir».
A pesar de constatar el avanzado estado de desnutrición y las heridas graves de la niña, ninguno de los dos padres acudió a un centro médico por temor a que el abuso fuera descubierto por las autoridades o familiares.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
La defensa de Haru intentó mitigar su responsabilidad argumentando que la mayor parte del maltrato físico provino de Nanami y alegando que él mismo sufrió negligencia en su infancia, lo que distorsionó su percepción sobre el uso de puñetazos como correctivo.
Sin embargo, el tribunal desestimó este argumento al comprobar que Haru vigilaba el estado de la niña al bañarla, encubrió activamente los abusos y no intervino para detener la agresión, validando así el comportamiento de su esposa.
Durante la declaración final, ambos acusados admitieron los cargos y expresaron arrepentimiento. Nanami afirmó haber comprendido la gravedad del crimen tras ver las fotos de la autopsia, mientras que Haru juró cargar con el remordimiento y expiar su culpa de por vida. (RI/AG/IP/)
Descubre más desde International Press - Noticias de Japón en español
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.








