El Tribunal de Distrito de Mito condenó a 20 años de prisión a una exempleada de un geriátrico de la prefectura de Ibaraki por el asesinato de un residente de 76 años mediante la inyección de aire en una vía intravenosa.
La acusada fue absuelta del cargo por la muerte de otro interno de 84 años al considerar el tribunal que persistían dudas razonables sobre su autoría.
Emi Akama, de 40 años, trabajaba como enfermera y cuidadora en un centro geriátrico de la ciudad de Koga. La Fiscalía la acusó de asesinar entre mayo y julio de 2020 a dos residentes utilizando una jeringa para introducir aire a través de los tubos de goteo intravenoso.
UNA CONDENA Y UNA ABSOLUCIÓN
Durante el juicio con jurado ciudadano, la principal controversia fue determinar si ambas muertes fueron homicidios y si la acusada era la responsable.
El tribunal declaró culpable a Akama por la muerte de Setsuji Yoshida, de 76 años. El presidente del tribunal, Takeshi Yamazaki, consideró creíble el testimonio de un compañero que afirmó haber visto a la acusada manipulando una jeringa junto a la cama de la víctima poco antes de que su estado se agravara.
En cambio, respecto a Kisaku Suzuki, de 84 años, el tribunal concluyó que, aunque existían indicios de que fue asesinado, no había pruebas suficientes para establecer que el aire fue inyectado con una jeringa ni para descartar la intervención de otra persona.
«Persisten dudas razonables para concluir que la acusada fue la autora», señaló el juez.
MÉTODO «ESPECIALMENTE GRAVE»
La sentencia también declaró culpable a Akama de un delito de hurto por el que había sido procesada.
Al justificar la pena, el tribunal afirmó que la acusada actuó de forma indiscriminada, aprovechándose de víctimas incapaces de resistirse o pedir ayuda, e intentó hacer pasar el crimen por una muerte natural.
Además, sostuvo que utilizó de forma indebida sus conocimientos médicos, lo que calificó como un agravante de especial gravedad.
LA DEFENSA APELARÁ
La Fiscalía había solicitado cadena perpetua al sostener que la acusada era la única persona que ingresó en las habitaciones antes de que ambas víctimas sufrieran un deterioro repentino y que poseía una jeringa sin una explicación razonable. La defensa negó los cargos durante todo el proceso y argumentó que el caso se sustentaba en conjeturas.
Tras conocerse el fallo, el abogado Seiho Cho anunció que apelará la sentencia. (RI/AG/IP/)
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