
El Gobierno de Japón emitirá el 2 de noviembre una solicitud de emergencia para reforzar la preparación ante desastres y pedir a la población que almacene alimentos, agua y artículos esenciales para un mínimo de tres días, preferiblemente una semana. La iniciativa coincidirá con la puesta en marcha de la Agencia de Gestión de Desastres (Bosai-cho).
El anuncio ha alimentado en las redes sociales especulaciones sobre una posible Tercera Guerra Mundial, ataques informáticos con inteligencia artificial (IA) capaces de paralizar infraestructuras o un gran terremoto.
El origen del anuncio fue el 26 de octubre, cuando el ministro encargado de Gestión de Desastres, Goshi Hosono, explicó en un programa informativo que el Gobierno planea emitir la solicitud el primer día de funcionamiento de la nueva agencia relacionada a desastres, el 2 de noviembre.
La petición estará dirigida a los ministerios, los gobiernos locales y la población. Hosono planteó la posibilidad de que, inmediatamente después de un desastre de gran magnitud, la asistencia de las autoridades no pueda llegar a todos los afectados.
El ministro se reunió ayer jueves con la primera ministra, Sanae Takaichi, para informarle sobre los preparativos para la puesta en marcha de la agencia.
La expresión «solicitud de emergencia» generó inquietud porque algunos usuarios la interpretaron como una advertencia de que el Gobierno estaría al tanto de una amenaza grave que todavía no ha comunicado públicamente.
AGUA, ALIMENTOS Y ARTÍCULOS ESENCIALES
La recomendación es disponer de provisiones para al menos tres días y, de ser posible, para una semana. No se trata de un nuevo estándar: organismos como el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca ya aconsejaban mantener reservas domésticas ante posibles interrupciones de la distribución durante grandes desastres.
La cantidad orientativa de agua potable y para cocinar es de unos tres litros diarios por persona. Para siete días, cada persona necesitaría aproximadamente 21 litros.
También se recomienda contar con alimentos no perecederos, baños portátiles o de emergencia y agentes solidificantes para los residuos, especialmente ante cortes de agua o daños en el alcantarillado.
Las interrupciones de carreteras y comunicaciones pueden retrasar durante varios días la llegada de suministros públicos. Por ello, el Gobierno busca reforzar la capacidad de los hogares para afrontar el periodo inicial por sus propios medios.
ALERTA POR CIBERATAQUES CON IA
El 22 de octubre, Takahiro Anno, dirigente del partido Team Mirai, advirtió sobre la necesidad de prepararse para ataques informáticos que utilicen inteligencia artificial y provoquen graves daños en servicios básicos como la electricidad, el agua y la atención médica.
Al día siguiente presentó una propuesta urgente ante la Agencia Digital. La advertencia contempla que la búsqueda automatizada de vulnerabilidades y la automatización de ataques puedan extender los daños a las telecomunicaciones, el transporte y los pagos electrónicos.
El debate se produce en un contexto de preocupación por el aumento de accesos informáticos no autorizados y filtraciones de información en empresas japonesas. No obstante, no hay información que confirme que la solicitud de reservas del 2 de noviembre responda a un ataque inminente mediante IA.
ESTADOS UNIDOS PREPARA BASES PARA 90 DÍAS
Entre tanto, el Pentágono desarrolla una propuesta para que las principales instalaciones militares de Estados Unidos continental puedan mantener sus operaciones esenciales durante al menos 90 días sin ayuda externa, según un informe de Fortune.
El plan, denominado FORTRESS, contempla reforzar los sistemas eléctricos, mantener reservas estratégicas de combustible y otros materiales esenciales, y establecer alternativas de suministro.
El objetivo es evitar que las operaciones militares queden paralizadas si un conflicto afecta las redes eléctricas, las comunicaciones, el transporte o las cadenas de abastecimiento.
La iniciativa refleja la preocupación de los planificadores militares por las vulnerabilidades de las infraestructuras que sostienen las operaciones. Sin embargo, se trata de preparativos ante una posible crisis futura, no de un anuncio de que Estados Unidos esté a punto de entrar en guerra.
REINO UNIDO PIDE RESERVAS PARA TRES DÍAS
El 22 de octubre, el Gobierno británico presentó una versión actualizada de la campaña Be Ready, que recomienda a los hogares disponer de suministros para mantenerse durante al menos 72 horas si se interrumpen los servicios habituales.
La lista incluye agua potable, alimentos no perecederos, linterna, pilas de repuesto, botiquín de primeros auxilios, dinero en efectivo, batería externa para el teléfono y una radio a pilas o de carga manual.
El objetivo es que la población pueda afrontar el periodo inicial de una emergencia mientras los servicios de emergencia y las autoridades responden. Un apagón, un fenómeno meteorológico grave o un ciberataque podrían interrumpir servicios de los que depende la vida cotidiana.
La campaña se desarrolla en un contexto de preocupación por las amenazas de Estados hostiles, los ataques informáticos y los sabotajes. La Estrategia de Seguridad Nacional británica de 2025 identificó la guerra de Rusia contra Ucrania y las actividades cibernéticas hostiles como importantes riesgos, y advirtió de la necesidad de prepararse ante la posibilidad de que el territorio británico afrontara amenazas directas.
El Gobierno no afirma que todos los hogares deban esperar una guerra inmediata. La intención es reducir la dependencia de la asistencia externa durante las primeras horas y días de una emergencia.
EUROPA SE PREPARA PARA UN POSIBLE CONFLICTO
Los países más próximos a Rusia han intensificado sus medidas de defensa civil desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Entre ellos figuran Finlandia, Suecia, Polonia, Estonia, Letonia y Lituania.
Las medidas incluyen rehabilitar refugios, proteger infraestructuras críticas, organizar evacuaciones y enseñar a la población cómo actuar ante emergencias. Los planes también contemplan sabotajes y ciberataques capaces de afectar servicios esenciales sin necesidad de una invasión directa.
Polonia ha ampliado los trabajos para construir y renovar refugios. Una ley de defensa civil aprobada en 2025 estableció un marco más amplio para proteger a la población.
Finlandia mantiene una extensa red de refugios subterráneos y reservas estratégicas. Su organismo de abastecimiento de emergencia ha aumentado las reservas de cereales hasta cubrir nueve meses de consumo.
Suecia ha recuperado su enfoque de defensa total, que combina la preparación militar con la participación civil. Las orientaciones actualizadas para los residentes incluyen instrucciones ante crisis graves y posibles ataques armados.
Estonia, Letonia y Lituania han reforzado sus planes de defensa civil, las medidas de evacuación y la protección de los servicios esenciales.
Un informe del diario Le Monde describió cómo los países del norte y el este de Europa están involucrando a empresas, instituciones públicas y ciudadanos en la preparación ante un posible conflicto.
La experiencia de Ucrania ha demostrado la importancia de mantener operativas las redes eléctricas, el transporte, las comunicaciones y otros servicios civiles durante una guerra. Por ello, los gobiernos buscan reducir las posibilidades de que un ataque contra estas infraestructuras paralice la respuesta nacional.
LA UNIÓN EUROPEA COORDINA LOS PLANES
En marzo de 2025, la Comisión Europea adoptó la Estrategia de la Unión de Preparación, que promueve una respuesta coordinada entre gobiernos, instituciones públicas, empresas y ciudadanos ante distintas clases de crisis.
La estrategia abarca tensiones geopolíticas, ciberataques, emergencias sanitarias, riesgos climáticos y desastres naturales. También recomienda que la población pueda mantenerse por sus propios medios durante un mínimo de 72 horas si se interrumpen los servicios habituales.
La coordinación resulta importante porque una crisis en un país puede afectar a otros mediante interrupciones del suministro energético, las redes de transporte o las cadenas de abastecimiento.
La invasión rusa de Ucrania ha elevado la preocupación europea por la seguridad, pero el plan de preparación no se limita a un conflicto militar. Busca mejorar la capacidad de respuesta ante distintas emergencias que pueden afectar simultáneamente a varios países.
¿SE ACERCA UNA TERCERA GUERRA MUNDIAL?
La guerra en Ucrania ha cambiado la evaluación de riesgos de muchos gobiernos. A ello se suman los ciberataques, los sabotajes y la posibilidad de que las infraestructuras críticas sufran interrupciones prolongadas.
Las medidas, sin embargo, tienen alcances distintos. El plan FORTRESS de Estados Unidos se centra en la continuidad operativa de las bases militares; Japón prioriza la preparación ante desastres; Reino Unido promueve reservas domésticas para diferentes emergencias, y los países europeos cercanos a Rusia refuerzan de forma más explícita sus preparativos ante un posible conflicto armado.
La coincidencia de estas iniciativas no demuestra que los gobiernos estén actuando ante una única amenaza inminente. Prepararse para un riesgo no significa predecir que vaya a ocurrir.
Para la población, las recomendaciones prácticas son mantener suministros básicos, conocer los canales oficiales de alerta y saber cómo actuar si se interrumpen la electricidad, el agua o las comunicaciones. Estas medidas pueden resultar útiles ante una guerra, pero también frente a un terremoto, un apagón o una emergencia meteorológica. (RI/AG/IP/)
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