A partir de octubre de 2026, los trabajadores a tiempo parcial en Japón enfrentarán una transformación clave en sus ingresos. El Gobierno aplicará un incremento «histórico» al salario mínimo y eliminará el denominado «muro de 1,06 millones de yenes», suprimiendo el requisito salarial para afiliarse al seguro social. Ambas medidas buscan mejorar la protección laboral, aunque obligarán a muchos empleados a recalcular sus horas para no mermar su sueldo neto.
El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar (Kose Rodosho) fijó el nuevo promedio nacional ponderado del salario mínimo en 1.177 yenes por hora, un alza de 56 yenes frente al año anterior. Representa el segundo incremento más alto desde 1978.
Según la prefectura, la base oscilará entre 1.085 y 1.280 yenes, y entrará en vigor de forma escalonada entre el 1 de octubre y el 2 de diciembre de 2026.
FIN DEL TOPE SALARIAL
La barrera salarial para cotizar pensión y salud (88.000 yenes mensuales o 1,06 millones anuales) desaparecerá. La justificación técnica radica en que, con el nuevo salario mínimo superando los 1.016 yenes en todo el país, cualquier empleado que trabaje 20 horas semanales rebasará automáticamente esa cifra.
Para ingresar al seguro social solo restarán tres requisitos: laborar al menos 20 horas por semana, no ser estudiante y trabajar en empresas de cierto tamaño. Este último criterio se reducirá gradualmente, pasando de compañías con 51 empleados en la actualidad a aquellas con 10 o menos para octubre de 2035.
Las autoridades aclararon que la barrera de 1,3 millones de yenes para ser reconocido como dependiente se mantiene inalterable.
BENEFICIOS FRENTE A LA CAÍDA DEL SUELDO NETO
Pese al alza salarial, las nuevas deducciones reducirán temporalmente el ingreso neto, empujando a algunos a recortar turnos. Sin embargo, la afiliación ofrece garantías sustanciales respaldadas por el pago dividido con la empresa.
Ingresar al sistema incrementa la pensión (nenkin) de jubilación. Si un empleado aporta 12.500 yenes mensuales durante 20 años, al retirarse recibirá un extra vitalicio de 8.800 yenes cada mes. Este retorno supera los dos millones de yenes en dos décadas, recuperando con creces lo aportado.
Además, el seguro de salud (kenko hoken) corporativo incluye prestaciones inexistentes en el régimen nacional, como subsidios económicos por enfermedad (shobyo teatekin) y maternidad (shussan teatekin). (RI/AG/IP/)
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